La jornada bursátil de este viernes ha comenzado en Europa con una referencia nefasta: las caídas generalizadas en los mercados asiáticos después de una jornada, la del jueves, teñida de rojo en los parqués de todo el mundo. El miedo a que los problemas de insolvencia de las financiadoras de 'hipotecas basura' estadounidenses se extienda al resto del mundo colapsó los mercados. En España, Iberia ha protagonizado la caída más abultada, con un desplome del 5,8%, el segundo consecutivo de esa magnitud. Los títulos de la aerolínea se quedan en 2,9 euros.
Como era de esperar, el bancario fue el sector más afectado. BBVA ha caído un 3,8% hasta los 17,25 euros por título; Santander, un 3,2% (13,43 euros); Banesto y Bankinter perdieron un 3,5% mientras Sabadell y Popular sufrieron algo que menos que sus competidores, con retrocesos del 2,9% y el 1,8%, respectivamente. Telefónica ha caído un 2,7% y Acciona ha hecho lo propio en un 4,9%. Todas las cotizadas cerraron han cerrado rojo salvo Enagas, que se apuntó un 1%.
Medida adecuada
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, ha calificado de "adecuada, dadas las circunstancias" la inyección de dinero del BCE. A su juicio, la operación se enmarca dentro de las labores normales de la institución "cuando hay tensiones puntuales de liquidez". "Hay que tener la capacidad de acomodar la política monetaria a las circunstancias del mercado", ha dicho.
La volatilidad que sufre la Bolsa "no es bienvenida, puesto que introduce distorsiones en la asignación eficiente de recursos", afirmó Vegara, al tiempo que restó importancia al fenómeno al señalar que en el pasado reciente se han vivido "episodios parecidos que, cuando se han recompuesto las situaciones, han formado parte del pasado". Aseguró que el Gobierno no está preocupado, pero que sigue la actualidad económica "en tiempo real".ç
La reacción del BCE -idéntica a la mostrada en las últimas horas por otros bancos centrales como los de EEUU, Canadá, Japón y Australia- responde a la negativa de los bancos con liquidez suficiente a aportarla al sistema. La razón es simple: no quieren prestar por miedo al impago. Así, el órgano emisor suple esa función con dinero propio que, en esta ocasión, ha colocado a un tipo de interés del 4% a un plazo de vencimiento de tres días.
La duración de la emisión sugiere que Trichet confía en el que el problema se resuelva en el corto plazo. El detonante, el jueves, de la crisis y causa de la primera intervención del BCE fue el bloqueo por parte de BNP Paribas de tres de sus fondos, afectados por la crisis de las 'hipotecas basura' estadounidenses. Los partícipes de esos productos no pueden ni entrar ni salir de ellos.
Referencias negativas
En el resto de Europa, la intervención del BCE se ha malinterpretado o, sencillamente, no ha convencido a nadie. Según ha avanzado la jornada las pérdidas se consolidaron en todos los parqués. Incluso, a media tarde, la apertura bajista de Nueva York terminó de extender el pánico. Allí, la Reserva Federal ha imitado al BCE y ha anunciado una inyección de 16.000 millones de dólares (11.697 millones de euros) que se suman a los 19.000 millones (13.890 millones de euros) aportados el jueves.
En París, el descenso fue del 2,8% y el CAC 40 (el índice de referencia de la Bolsa francesa) se ha quedado en 5.465 puntos, 159 menos que al iniciar el día. El Footsie 100 de Londres cayó un 3,7% mientras el Dax Xetra alemán se dejó un 1,5%. El Mibtel de la Bolsa de Milán perdió 2,7% y el Eurostoxx 50 (agrupa al medio centenar de valores más importantes del continente) ha retrocedido un 1%. Las entidades financieras sufrieron los descensos más importantes. Así, ABN Amro cayó un 4,4%; Commerzbank, un 2,8%; Fortis, un 2,9%; UBS, un 3,4%; HSBC, un 2,7% y el Royal Bank of Scotland, 3,8%.






