
Ahora, 17 años después, artistas y funcionarios unen sus fuerzas para evitar que un trozo de la famosa pared, convertido en una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad, sucumba por culpa de los rigores de la naturaleza, pero no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo. El problema es, como casi siempre, el dinero.
El viento, la lluvia, la nieve y los gases tóxicos han erosionado ese pedazo de historia, dañando las obras que un grupo de artistas pintó en su superficie en marzo de 1990. Peor aún; para asegurar la solidez de ese trozo, las autoridades deben reparar los pilares de acero, un trabajo que obligará a retirar la superficie donde pueden verse algunas de esas pinturas, como el famoso 'beso fraternal' entre Breznev y Honecker.
«Un estudio técnico reveló que el trozo de muro conocido como la East Side Gallery debe ser saneado completamente», dijo Jörg Flähmig, asesor del alcalde del distrito de Friedrichain-Kreuzberg, al reconocer que peligran esos 1,3 kilómetros de dibujos.
Los trabajos para sanear la East Side Gallery debían comenzar el próximo mes, pero fueron postergados y nadie sabe cuándo podrán iniciarse. Aunque el gobierno de la ciudad aprobó tres millones de euros para financiar el proyecto, sus responsables tienen aún un problema que no saben resolver.
Para devolver el esplendor a la pared, considerada como la galería de arte al aire libre más grande del mundo, la organización Artistas de la East Side Gallery desea repintar las obras, medida que sólo es posible si regresan a la ciudad los 118 artistas que la dieron color. «No contamos con el dinero para repintar las obras y por eso no hemos iniciado aún las labores de renovación -admitió Fähmig-. Estamos intentando reunirlo para pagar a los artistas, pero aún no tenemos respuesta».
Kani Alivio, pintor iraní que preside la asociación de artistas, piensa lo contrario: «Nos dijeron que bastaría con dos millones de euros para traer a la ciudad a todos los pintores. Es una suma pequeña si se tiene en cuenta que iría destinada a preservar un capítulo crucial de la historia de la ciudad. Y las autoridades deberían estar preparadas para proteger la historia de Berlín». Mientras, el trozo más querido del muro más odiado del mundo sigue sometido a las inclemencias del tiempo.






