Las pesquisas sobre BAA, que controla el 90% del tráfico aéreo la capital británica por medio de los aeropuertos de Heatrow, Gatwick y Stansted, son fruto de las quejas presentadas por las aerolíneas y pasajeros por el mal funcionamiento de esas instalaciones. Las protestas se han intensificado en los últimos meses; básicamente por parte de British Airways y de Ryanair, el líder europeo de vuelos baratos. Ambas empresas han reiterado su exigencia de que se «rompa el monopolio» del consorcio en los aeródromos de la capital británica.
Para delimitar si las inversiones en ellos están siendo minimizadas, la Comisión de Competencia explicó ayer que valora especialmente cuáles son los desembolsos en ese concepto de BAA, dónde se destinan y de qué forma se ven afectados por la posición de dominio que ejerce
Las conclusiones definitivas de su trabajo no se conocerán hasta finales del próximo año. No obstante, el organismo advierte de que, en el supuesto de que se encontraran evidencias de que la actual situación tiene un efecto adverso sobre la competencia, se verá obligado a considerar «remedios apropiados» para favorecer a los clientes.
Venta de activos
Un portavoz de la entidad adelantó ayer que una de las posibles decisiones para romper el monopolio de BAA podría ser forzarle a vender activos, como algún aeropuerto. No obstante, puntualizó que ésa «no es la única posibilidad».
Ferrovial sostiene que los problemas que sufren los aeropuertos londinenses son fruto de la falta de inversiones en la última década del siglo XX y de las rigideces regulatorias que impiden, por ejemplo, que Heatrow -el aeródromo con mayor densidad e tráfico del mundo- pueda acometer una ampliación como la que requiere.
El consejero delegado de BAA, Stephen Nelson, admitió que la situación de los aeródromos de la capital británica -con abundantes congestiones y retrasos en los vuelos- «no es la más adecuada». El grupo -subrayó- tiene la capacidad suficiente para realizar las inversiones «urgentes» que necesitan esas instalaciones, que su juicio se verían «retrasadas» con medidas como las reclamadas a la Comisión de Competencia. «Necesitamos el apoyo político a nuestros planes de crecimiento, y un marco comercial y regulatorio que incentive sensiblemente esas inversiones», añadió.
Por contra, tanto British Airways como Ryanair pidieron que BAA sea obligada a vender alguna de esos aeropuertos para mejorar sus equipamientos.






