La reunión de la dirección peneuvista se celebrará -como cada año tras las vacaciones- en San Sebastián, el próximo lunes 27 de agosto, y servirá para reabrir de manera oficial el curso político y para tomar la temperatura al proceso interno de la formación jeltzale tras el verano. No está aún decidido si el también tradicional mitin de Zarautz, en el que tomará la palabra el líder del EBB, Josu Jon Imaz, tendrá lugar este año el último viernes de agosto como es habitual o se adelantará una semana. En cualquier caso, serán fechas decisivas para vislumbrar si el acuerdo en la 'hoja de ruta' del partido al que apela Egibar para garantizar la paz interna es o no un hecho.
El líder del Gipuzku buru batzar irrumpió el pasado martes en escena para dejar claro cuáles son sus condiciones para poder acordar una candidatura única al EBB, un objetivo al que aspira el 'aparato' del partido para evitar que los dos sectores se enzarcen, como hace cuatro años, en una lucha interna que podría dejar heridas irreparables. Egibar supeditó esa posibilidad a que previamente se alcance un pacto con Imaz sobre los contenidos de la ponencia política que sucederá al documento aprobado por la asamblea general peneuvista en 2003 y redactado por Xabier Arzalluz con la estrecha colaboración del propio líder jeltzale guipuzcoano. Aquel texto incidía en la acción conjunta de las fuerzas abertzales en pro del derecho de autodeterminación y en la aplicación del plan Ibarretxe como principales líneas estratégicas, que quedaron después más difuminadas bajo la batuta de Imaz, encargado de gestionar la ponencia heredada de su predecesor.
En este momento, no obstante, la redacción del documento topa con las divergencias de criterio entre Imaz y Egibar sobre el camino a seguir para lograr un nuevo marco político-jurídico vasco: si el primero opta por el pragmatismo de alcanzar un pacto con el Estado que ratifique uno previo y transversal en Euskadi para no estrellarse otra vez contra un muro de rechazo en las Cortes Generales, el segundo apela a la legitimidad de las mayorías, sea cual sea su composición, y aboga por iniciativas concretas de «participación ciudadana».
Ideologizar el proceso
Fuentes peneuvistas cercanas a Imaz interpretan el paso dado por su oponente como un intento bien calculado de «ideologizar» el proceso, desde una posición de partida de inferioridad numérica. En otras palabras, según esta tesis, Egibar habría optado por evitar el 'cuerpo a cuerpo' con su rival porque, de repetirse el probable respaldo de la poderosa organización territorial vizcaína a Imaz -que contaría también con el apoyo de las de Navarra e Iparralde-, se vería abocado a una nueva derrota. Egibar ha reiterado que «el debate sobre personas» no tendría objeto una vez consensuada la 'hoja de ruta'. En esta lógica, el líder del GBB podría 'venderse' ante las bases como el 'guardián de las esencias' abertzales y netamente soberanistas en el PNV y como el vigilante del cumplimiento de lo acordado durante los próximos cuatro años, a la espera de intentar un nuevo asalto a la presidencia del EBB en 2011, cuando el viento le sea más favorable.
En cualquier caso, estos y otros medios consultados recelan de que Egibar esté dispuesto a ceder terreno y de que sea posible, por lo tanto, lograr una lista única al EBB. Otras teorías apuntan, en cambio, a que el ofrecimiento de Imaz el día de San Ignacio -abogó por una candidatura de consenso aunque implique su renuncia a la reelección- obedece a la progresiva pérdida de apoyos en su propio entorno y a la preparación de su retirada.






