
Pese a ese elevado volumen, las mayores 'colocaciones' se produjeron entre marzo y mayo, cuando la institución se desprendió de más de 108 toneladas de oro.
Estas transacciones persiguen un claro objetivo: invertir los fondos conseguidos en otros activos que superen la escasa rentabilidad que ofrece el oro.
Tras las últimas ventas, el valor de las reservas del Banco de España se ha reducido de forma ostensible. En concreto, casi una tercera parte al pasar de 6.716 millones de euros en enero a 4.397 millones el pasado julio. El pasado ejercicio se cerró con 6.467 millones en ese metal.
Coordinación
Esos movimientos provocaron que el grupo del PP en el Senado pidiera explicaciones en junio al vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía. Pedro Solbes explicó en una comparecencia que esas operaciones obedecían a la necesidad de «mejorar la rentabilidad de los activos» del Banco de España.
Solbes señaló que las transacciones se realizaron en coordinación con el resto de los bancos nacionales europeos en virtud de un acuerdo firmado en 1999 y renovado en 2004. El mismo establece cuotas específicas de venta y ordena este proceso, suscitado por la necesidad generalizada de vender oro, un activo no rentable, e invertir los recursos obtenidos en bonos de renta fija, que ofrecen un mayor rendimiento.
En este sentido, el ministro subrayó que el oro «jugó en el pasado un papel fundamental como elemento de reserva que está desapareciendo, ya que no es un activo rentable».






