
SV BABBERICH0 - ATHLETIC2
El partido, que reunió a un nutrido grupo de aficionados teniendo en cuenta el número de vecinos que acredita Babberich, acabó con una trabajada victoria del Athletic y un juego bastante por debajo de las expectativas iniciales. Lo bilbaínos deberán poner mucho más sobre el césped si quieren doblegar al Vitesse el próximo sábado.
Las tardes de fútbol en los pueblos holandeses son un motivo de fiesta tanto para sus habitantes como para los propios protagonistas del partido. Ayer, apenas media hora antes del comienzo del choque, varios jugadores locales -ya cambiados y con las botas calzadas- estaban en el bar con los amigos. Les llamó el entrenador, dejaron a la cuadrilla y se pusieron a calentar a conciencia. Después, derrocharon esfuerzo y pusieron mucho corazón para maniatar a un Athletic ya cansado, tanto física como mentalmente, que creía que el contrario firmaría el armisticio a las primeras de cambio. Error. El Babberich no se descompuso y, aunque de forma inocente, trató de poner en peligro la portería defendida por Aranzubia. La primera parte acabó con un exiguo 0-1, con un oportuno gol de Susaeta, y todo quedaba para los segundos 45 minutos.
Los canteranos
Fiel a su esquema de trabajo, Caparrós formó con un once compuesto por los futbolistas que se quedaron en las gradas durante el partido contra el Glanerbrug. Una nueva oportunidad para los 'cachorros' como Vélez y Susaeta de acumular méritos y demostrar al 'míster' que sus botas merecen pisar los campos de Primera división. Para hacerse con un hueco en el Athletic hay que tener hambre, y los dos canteranos acreditaron ayer mucha gula en la hierba del coqueto estadio de De Buitemboom.
El eibarrés fue el protagonista durante varias fases del choque, siempre atento a las jugadas y ofreciéndose a sus compañeros para aportar soluciones. Manejó la línea ofensiva de su equipo, pedía el balón con insistencia y sacaba las faltas -después del gol, mandó un trallazo al palo en el minuto 28-. Las decisiones que tomaba podían ser más o menos acertadas, pero demostró sobre todo frialdad y paciencia en los duelos con los defensas contrarios. La pelota no le quemaba, aguantaba el esférico y procuraba dar el pase definitivo. Vélez, por contra, batalló como siempre pero le faltó definir. Ayer no 'mojó'.
En la segunda parte, la tónica del partido no varió en exceso. El Athletic seguía firme atrás y en el ataque estaba bastante espeso. El Babberich seguía fiel a su planteamiento inicial y, con tiros lejanos, inquietó un par de veces la meta de Aranzubia. Nada más entrar por Zubiaurre, en el minuto 74, Murillo puso el definitivo 0-2 tras cazar otro rechace. Una victoria más y la portería cerrada a cal y canto. El sábado, día D, aguarda el Vitesse.








