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Sociedad

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Vino para el incrédulo junto al monasterio de Irache
08.08.07 -
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En el Camino las incredulidades se disuelven rápido. Del mismo modo que algunos peregrinos recelan cuando Pablito les invita a su casa y les ofrece una vara, otros no terminan de creerse lo que indican los carteles al llegar al monasterio de Irache: Fuente del Vino. Lo dice bien clarito, pero una pareja de caminantes mira con mosqueo al insólito manantial. El hombre acerca la boca al grifo, abre el paso y brota un líquido rojo y espeso. La mujer todavía insiste: «¿Sale vino? ¿De verdad?». Al hombre, con la pechera pringada de vino, le entra una risa floja. Y la mujer -«¿no fastidies!»- se echa a reír también. Tenemos miedo a pecar de pardillos. A que nos tomen el pelo ante una cámara oculta. En este caso no hay tomadura pero sí cámara: una webcam retransmite doce horas al día imágenes de la fuente del vino (http://www.irache.com), que se ha convertido en otro hito del Camino de Santiago. La instalaron en 1991 los propietarios de las Bodegas Irache, «para seguir con la antigua tradición hospitalaria de los monjes del monasterio».

Antes ponían vasos, pero como los robaban continuamente ahora hay que comprarlos en una máquina expendedora. La idea es echar un trago y seguir, pero junto a la fuente han tenido que colocar una sutil advertencia para los gorrones: «A beber sin abusar / le invitamos con agrado. / Para poderlo llevar / el vino ha de ser comprado». La escena, con variantes, se repite bastante a menudo. Tres peregrinos franceses se acercan entre bromas y risitas incrédulas: la sola idea de una fuente que da vino anima al cachondeo. Es el peculiar vino de Irache, que alegra antes de beberlo. Pero vistos los tragos que se han pegado los franceses, es probable que pronto necesiten una vara de Pablito para caminar hacia Santiago en línea recta.

El monasterio de Irache (en Ayegui) y Ázqueta están en el Camino de Santiago (2,5 y 7,5 kilómetros después de Estella, al pie de la carretera a Logroño).

El monasterio de Irache, al pie de Montejurra y entre viñedos, constituye un enclave histórico de la ruta jacobea. Aparece mencionado en el año 958 y un siglo más tarde se convirtió en hospital de peregrinos por orden del rey García de Nájera. La cabecera románica y la nave cisterciense se construyeron en el siglo XII. A lo largo de la historia fue sede de una universidad, hospital de sangre (en las guerras carlistas) y colegio de religiosos, y pronto albergará el Museo Etnológico de Navarra dedicado a Julio Caro Baroja. En sus alrededores se encuentran las Bodegas Irache con su Museo del Vino.
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