Según el diario, alrededor de un centenar de discos de gramófono que aparentemente pertenecían a Hitler han sido descubiertos en el ático de una casa a las afueras de Moscú propiedad de un antiguo oficial de inteligencia soviético. Entre ellos, además de varios discos de su adorado Richard Wagner, también había algunos de Peter Tchaikovsky, Sergei Rachmaninov y Alexandre Borodin, bastante desgastados.
Uno de los discos es una grabación de un concierto de Tchaikovsky interpretado por el violinista judío Bronislaw Huberman, que se vio obligado a exiliarse a Viena en 1937 y que fue declarado públicamente enemigo del Tercer Reich. También hay obras del pianista austríaco Arthur Schnabel. Al margen de estas grabaciones que, según 'The Guardian', han sorprendido a los historiadores, hay numerosas de Wagner, Ludwig Van Beethoven y Bruckner. Todos los discos estaban en manos de Lew Besymenski, un oficial de inteligencia soviético que ayudó a interrogar a los generales nazis capturados y que encontró la colección de discos de Hitler en la cancillería en mayo de 1945 cuando le ordenaron que realizara un registro poco después de que Berlín cayera en manos del Ejército Rojo.
Los discos estaban empaquetados en cajas y previsiblemente iban a ser trasladados a la residencia de descanso de Hitler en los Alpes. En las cajas estaba escrito 'Führerhauptquartier' (cuartel general del Füher). Besymenski optó por quedárselos pero nunca se lo comentó a nadie, seguramente porque le preocupaba que le acusaran de saqueo. Besymenski se convirtió posteriormente en historiador y falleció este verano, a los 86 años, permitiendo el acceso a su colección al semanario alemán 'Der Spiegel'. En un documento en el que el ex agente soviético explica cómo llegaron a su posesión, éste afirma que "me asombró que hubiera músicos rusos en la colección".






