
«Estamos calculando cuál sería el impacto recaudatorio de la aprobación de esas deducciones. Queremos demostrar que son un valor añadido para las empresas», manifestó ayer a este periódico González, quien confirmó que su departamento está sondeando a los grupos junteros en un intento de consensuar el tipo del impuesto. Aunque el PNV y EA alcanzaran un pacto al respecto, necesitarían el apoyo de otra formación para sacar adelante el proyecto ya que sólo suman 23 de los 51 escaños del Parlamento provincial. Los socialistas cuentan con 16; el PP, con 6; y con otros tantos la coalición EB-Aralar. El responsable foral aspira a presentar el borrador del proyecto al Consejo de Diputados a finales del presente mes.
Negociaciones
Las Juntas Generales de Vizcaya y Álava aprobaron en marzo la nueva regulación del Impuesto de Sociedades con el respaldo del PNV y del PP. Ambos partidos, que unidos alcanzaban la mayoría necesaria en ambas cámaras, carecían de ella en la de Guipúzcoa, en la que las demás formaciones -incluida EA, aliado de los peneuvistas en la Diputación- rechazaban un recorte tan notable de la fiscalidad empresarial. Por ello, el Gobierno foral, dirigido entonces por Joxe Joan González de Txabarri, no fue capaz de poner en marcha la reforma y la aplazó hasta después de las elecciones del 27 de mayo.
Las negociaciones que desde hace semanas mantienen las fuerzas políticas al más alto nivel no han fructificado de momento. «El tipo general máximo está por concretar, aunque intentaremos que esté lo más cerca posible del 28%» vigente en los otros dos territorios, señaló ayer González. El representante de Eusko Alkartasuna respondió así al diputado general, Markel Olano (PNV), quien ha anunciado que el Impuesto de Sociedades de Guipúzcoa «será homologable al de Vizcaya y Álava». «No contemplamos un tipo diferente al resto» porque contar con uno superior al de Vizcaya y Álava «no sería bueno para nuestro tejido empresarial», aseguró ayer el máximo responsable de la Diputación. «Sólo contemplamos un tipo homogéneo» en el conjunto del País Vasco, añadió.
«Se ha hecho del tipo general un tótem», replicó el diputado de Hacienda de Guipúzcoa, quien subrayó que la reforma plantearía para las 'pymes' un gravamen del 24%, lo que supondría una rebaja de seis puntos de la que se beneficiaría la mayor parte del tejido empresarial guipuzcoano. «Aún no hay un acuerdo para situar el tipo impositivo general del 28%», añadió Pello González. «Creo que el diputado general se refiere más bien a buscar un escenario de homogeneización. Obviamente, EA tampoco quiere que haya diferencias entre los tres territorios», señaló sin precisar cómo hará para evitarlo si su partido no acepta el 28% que rechazó frontalmente hace unos meses. Parece improbable que Vizcaya y Álava modifiquen su normativa para adecuarla a la que pueda surgir en Guipúzcoa.
Un tipo consensuado
La propuesta en la que trabaja su departamento se basará en el texto que presentó su antecesor en el cargo, Juan Jose Mujika (PNV), e incluiría enmiendas de EA que en su día fueron aceptadas. «Ahora mismo estamos calculando el impacto recaudatorio de la reforma. Queremos demostrar que las posibles vías de deducción que se orienten a I+D+i o a medio ambiente tendrán una mayor incidencia positiva tanto para la recaudación como para las propias empresas», explicó González. «Esas deducciones pueden tener un mayor recorrido que el tipo general».
El PSE defiende que los beneficios de las compañías sean gravados con un porcentaje similar al 32,5% vigente en el resto de España, aunque estaría dispuesto a aceptar un 30%, mientras el PP se inclina por el 28% ya vigente en Vizcaya y Álava. «Nuestra intención es que el tipo que salga sea consensuado», enfatizó el diputado foral.






