
Sin el aviso de los socorristas, el suceso pudo acabar en tragedia, tal y como cuenta el alcalde de Barrika, porque las mareas vivas restan espacio a la playa y los bañistas tienen que acercarse a la zona escarpada. «Se produjo un gran estruendo y alguna roca hasta golpeó en la colchoneta de un niño. Afortunadamente no había nadie allí ya», comentó Juan José Ezpeleta. «Hubo personas que empezaron a chillar. Se pusieron muy nerviosas ¿El susto fue morrocotudo!», confesó.
La máxima autoridad municipal actuó con extrema rapidez, igual que Cruz Roja, Ertzaintza, efectivos de playas de la Diputación y Protección Civil. Muy pronto se acordonó una zona amplia, que ahora el agua cubre en cada pleamar. Incluso ayer, técnicos de emergencias de SOS Deiak volvieron a inspeccionar la zona.
Una malla de seguridad
«La pelota está ahora en el tejado de Demarcación de Costas, que depende del Ministerio y es la que tiene competencias. Hay que evitar casos así. La solución puede ser que hagan un barrido de las piedras sueltas o que pongan una malla de seguridad» en la pared natural, reclamó Ezpeleta.
El propio alcalde reconoció que Barrika «tiene unos acantilados de gran riqueza geológica, pero se suelen producir pequeños desprendimientos con frecuencia». Ezpeleta quiere que los bañistas sigan acudiendo allí, una cala ideal para hacer surf, pero que requiere el esfuerzo de subir y bajar numerosas escaleras.








