
EL ÚLTIMO VERANO
Durante el año pasado se registraron 2.630 accidentes mortales en carretera, en los que fallecieron 3.016 personas y otras 3.000 resultaron heridas. En uno de cada cuatro siniestros la velocidad intervino como factor desencadenante de los mismos. Ya en el primer semestre del presente año la velocidad ha provocado la muerte de 385 personas.
Hasta finales de julio del presente año se ha registrado un descenso del 12,19% de víctimas mortales respecto al ejercicio precedente. Entre los meses de enero y julio de 2006, se contabilizaron 1.797 fallecidos, mientras que en ese mismo periodo del curso actual se han contabilizado 1.578, lo que supone un descenso de 219 muertos en las carreteras españolas en siete meses.
2.000 tramos vigilados
Los agentes de la Guardia Civil duplicarán los controles sobre este factor de riesgo y establecerán servicios de vigilancia en casi 2.000 tramos de carreteras al desplegar los 250 radares móviles de que dispone. El objetivo reside en controlar la velocidad de, al menos, 100.000 vehículos diarios en las carreteras de toda España, excepto en las comunidades del País Vasco y Cataluña que tienen transferidas las competencias en esta materia. Los cálculos apuntan a que los controles durante estas dos semanas afectarán al menos a un millón y medio de vehículos. En la última campaña realizada el pasado mes de marzo se controló la velocidad de 1.646.000 automóviles, resultando infractores 40.587 conductores, lo que representa un 2,46% del total, un porcentaje ligeramente menor que el registrado en operativos similares anteriores.
Los últimos datos revelados ayer sobre el número de víctimas del pasado fin de semana tampoco mueven al optimismo. Fueron 27 los fallecidos en las carreteras españolas entre el viernes y el domingo, lo que significa tres muertos más que en el mismo periodo del verano pasado.








