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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

niña británica secuestrada
La Policía portuguesa halla restos de sangre en la habitación de la que desapareció Madeleine
Agentes judiciales no descartan que la niña británica fuera víctima de un accidente o un acto violento Robert Murat sigue siendo el principal sospechoso
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La Policía portuguesa halla restos de sangre en la habitación de la que desapareció Madeleine
Gerry y Kate McCann, durante una conferencia de prensa el pasado 1 de junio en Madrid, en la que solicitaron ayuda para localizar a su hija Madeleine. / AFP
El descubrimiento de restos de sangre en la habitación de la que desapareció la niña británica Madeleine McCann el pasado 3 de mayo en Portugal ha dado un giro brusco a la investigación sobre el caso. Según informaba ayer el periódico luso 'Jornal de Noticias', la Policía Judicial tiene pocas dudas sobre que la sangre corresponda a la pequeña de cuatro años, lo que apunta a que pudo ser víctima de un accidente o de una muerte violenta, y no secuestrada como hasta el momento se ha creído.

A pocas fechas de que se cumplan cien días de la desaparición de Maddie -el próximo viernes-, las autoridades lusas aseguran que se ha entrado en una fase crucial en el camino por esclarecer lo que le pasó a la niña. Sin embargo, el portavoz de la Policía Judicial (PJ) en Portimão, Olegario de Sousa, no confirmó ni desmintió ayer nada de lo recogido por el rotativo y se limitó a decir que en estos momentos no se descarta ninguna hipótesis.

Lo que sí ha trascendido es que el domingo, el apartamento en el que los McCann se encontraban de vacaciones en el complejo 'Ocean Club' de la Playa de la Luz (Lagos-Algarve) fue sometido a un intenso y minucioso examen por parte de los agentes judiciales. Y es que aunque la noticia trascendió ayer, al parecer, los restos de sangre ya fueron detectados la semana pasada gracias a la utilización de perros británicos entrenados para hallar pruebas biológicas en cadáveres humanos sin importar el tiempo que haya pasado desde la muerte.

Aunque a nivel oficial se guarda silencio, la mayoría de las fuerzas de investigación policial consultadas dan por segura la muerte de la niña. No obstante, ahora hay nuevos cabos por atar y sobre todo queda por conocer cuál ha sido el destino del cuerpo de Maddie.

Busca de pistas

La Policía portuguesa también apuntó a que, a pesar del fracaso en las investigaciones llevadas a cabo durante dos días en la residencia del británico Robert Murat en busca de restos de Madeleine, éste sigue siendo el único sospechoso de la desaparición de la niña. Los agentes, apoyados por policías británicos, hicieron perforaciones de cerca de medio metro con cables de acero en la vivienda de Murat para liberar el olor de cualquier pista o cuerpo que se encontrase en el subsuelo y pudiese ser detectado por los canes. Ayer también fueron inspeccionados los coches de la familia.

Sin embargo, el periódico británico 'The Sun' iba un poco más allá en las pesquisas, al apuntar que existe un segundo sospechoso. «Murat no es el único. Otro hombre ha estado bajo vigilancia hace varias semanas». Según dicha fuente, «hechos relacionados con su pasado en el momento de la desaparición llevaron a la Policía a contemplar la posibilidad de que esta persona esté relacionada con lo que le ha pasado a Madeleine», recogía el periódico.

Los tabloides 'Daily Mirror' y 'Daily Express' citaban igualmente en sus páginas a este nuevo sospechoso. Se trataría de un cómplice, un hombre que, según algunos testigos, llevaba una niña envuelta en una manta la noche en la que Maddie fue vista por última vez. Se especula con que, aunque no participó directamente en la muerte de la niña, sí ayudó a deshacerse del cadáver.

Con todo, la Policía Judicial lusa no ha hecho ningún comentario acerca de este individuo, tal vez para evitar su fuga.

El próximo viernes se cumplen los cien días de la desaparición de Maddie. Aquella noche del 3 de mayo la pequeña se había quedado en su habitación junto a sus dos hermanos gemelos, Amelie y Sean, de 2 años, mientras sus padres, ambos médicos de profesión, cenaban con unos amigos en un restaurante situado a pocos metros en el complejo donde pasaban sus vacaciones.

Según la madre de Madeleine, Kate McConnan, cada diez minutos iba a vigilar el sueño de sus hijos. Hasta que la última vez se encontró con que la niña no estaba en su cama. Desde entonces, junto a su marido Gerry, ha recorrido medio mundo solicitando colaboración para hallar alguna pista que permitiera dar con su hija, e incluso la pareja fue recibida por el Papa. Además ha llenado de fotos de la pequeña ciudades, estaciones de tren y autobús, y aeropuertos.

Ahora, después del descubrimiento de los restos de sangre en la habitación de Maddie toda esta campaña puede haber resultado baldía.
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