
Fue «el primer encuentro en el que se tratan los temas básicos para establecer un Estado palestino», dijo, por su parte, el jefe negociador palestino y asesor de Abbas, Saeb Erekat, en rueda de prensa en la Mukata (sede de la presidencia de la ANP) de la ciudad cisjordana de Ramala.
Pero mientras los palestinos dijeron, como Olmert, que en la agenda figuraban «cuestiones fundamentales», los asesores del primer ministro hebreo rebajaron cualquier expectativa infundada al precisar que sólo se trata de «principios» vagos.
Fuentes palestinas indicaron que Olmert se comprometió a «estudiar» la petición de Abbas de que Israel libere a más prisioneros palestinos, y las dos partes acordaron seguir celebrando reuniones en las próximas semanas. De momento, no se levantarán los controles militares que imposibilitan el desplazamiento de la población en Cisjordania.
En el entorno de Olmert se comentó que el primer ministro no ofreció a Abbas ningún calendario para la creación de un Estado palestino y que lo que los israelíes desean ahora es aplicar los estadios previstos en la Hoja de Ruta - el plan de paz presentado en 2003 por el Cuarteto (ONU, EE UU, UE y Rusia)- para la creación de un Estado «tan pronto como sea posible».
Críticas de Hamás
Efectuada en medio de enormes medidas de seguridad, la reunión de Jericó fue la primera de un dirigente israelí en territorio palestino, lo que no evitó las críticas del líder en Gaza del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Ismail Hanniya. En una reunión de su ejecutivo, el depuesto primer ministro tildó el encuentro de «maniobra de relaciones públicas» que «nada aporta al pueblo palestino» y sólo sirve a la política norteamericana de «extender la guerra entre los países islámicos de la región».
La cita tampoco generó demasiado entusiasmo entre la población de Jericó, que vivió el encuentro con apatía e indiferencia. «Con o sin reuniones, la ciudad sigue cerrada, y para entrar y salir tenemos que hacerlo a través de los controles militares israelíes», protestaba Musa Abujamal, de 32 años.
La reunión formaba parte de los encuentros quincenales a los que se comprometieron ambos dirigentes durante la visita a la región el pasado marzo de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, pero llegó también en medio de una intensa actividad diplomática con mediación de los países árabes.






