
A pesar de ralentizarse después de más de tres años de imparable ascenso, el aumento del Producto Interior Bruto (PIB) aún supera con holgura la media de una zona euro en plena recuperación, que registró un 3,1% entre enero y marzo. El ligero enfriamiento de la primavera refleja una «suave» moderación de la demanda interna, tanto del consumo de las familias como de la inversión, según el organismo regulador. La destinada a bienes de equipo mantuvo su «fortaleza» al incrementarse a niveles superiores al 11% -apunta el Banco de España-, lo que demuestra la confianza de las empresas en el futuro de la economía.
La dedicada a la construcción, por contra, sufrió un parón apreciable al avanzar un 5% anual -seis décimas menos que en el trimestre anterior-, fruto de las menores expectativas de subida de los precios y del encarecimiento de la financiación por el paulatino alza de los tipos de interés. Además, las crecientes dificultades para vender pisos, tras su espectacular encarecimiento en la última década, han ralentizado la promoción de viviendas.
El sector exterior mejora, pero sigue restando siete décimas al PIB. El Banco de España estima que, de abril a junio, las importaciones se elevaron un 6% y un 5% las exportaciones. Las compras al exterior no fueron capaces de mantener igual ritmo que un año antes, mientras las ventas se aceleraron gracias al dinamismo de las inversiones en equipamiento y la apreciación del euro.
La desaceleración de la actividad se puso de manifiesto en una subida del PIB del 0,8% respecto al trimestre anterior, cuando en el arranque del ejercicio llegó al 1,1%. Esa evolución suele ser habitual en este periodo, aunque este año ha sido más virulenta que otros anteriores.
Alerta sobre el gasto
A la institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez no le inquieta la evolución del empleo, que mantiene su ritmo de expansión -la productividad, además, ha consolidado su mejoría precedente-, y de los costes salariales; y, de momento, tampoco la moderación del consumo. Sus alertas se centran en la inflación, el gasto público y la necesidad urgente de las reformas estructurales para hacer más competitiva la economía española. Por eso advierte al Gobierno para que no caiga en la tentación de gastar o presupuestar más si, como es seguro, el aumento de la recaudación tributaria se prolonga e incluso se acentúa en la segunda mitad del año. Sin citarlo, este mensaje también está dirigido al Ministerio de Economía que, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, necesita el apoyo de varios grupos parlamentarios para sacar adelante las cuentas públicas de 2008, lo que le obligará a realizar concesiones. Otras administraciones públicas, que realizaron grandes desembolsos en el primer trimestre ante los comicios municipales y autonómicos de mayo, se han contenido en los meses siguientes.
El instituto emisor cree que la inflación va a empeorar a corto plazo por el encarecimiento del crudo y la persistente resistencia al abaratamiento que presentan los servicios. Por eso calcula que el año terminará, como lo hizo 2006, con una tasa cercana al 2,7%,cuando ahora está en el 2,3%.






