
La pretemporada se está haciendo dura para todos. «No estaría mal que el preparador físico desapareciese durante unos días», bromeó ayer Sarriegi en su hotel de concentración de Papendal. «Estamos trabajando muy bien, fuerte, pero el año es muy largo y todo este esfuerzo nos vendrá muy bien al final». El de Lazkao admitió que los entrenamientos de Caparrós acreditan más intensidad que los del año pasado -la batuta de mando la llevaba entonces Félix Sarriugarte-, pero subrayó que «debemos hacerlo de esta forma para que el cuerpo se acostumbre». Asimismo, precisó que el sevillano apuesta por los conceptos «tácticos» y que se fija mucho en la corrección de las «posiciones» en el campo.
Sobre la rivalidad que impera en estos momentos en los puestos defensivos del Athletic, su verbo se volvió diplomático. Aseguró que la «competencia es buena» y que estaba muy «contento» con la llegada de Ocio porque, a su juicio, se trataba de una noticia positiva «para el club». Asimismo, insistió en el acierto de los fichajes realizados hasta la fecha y apunto que «ayudarán mucho al equipo. La gente que ha venido tiene mucho nivel y eso se va a notar». En opinión de Sarriegi, los refuerzos harán que el Athletic sea más competitivo en el torneo liguero.
También se le cuestionó al central guipuzcoano sobre las noticias que le situaban en el Alavés como moneda de cambio para abaratar el fichaje del joven Alberto Morgado, lateral izquierdo babazorro que parece alejarse cada vez más de San Mamés por las altas pretensiones económicas del conjunto vitoriano. Sarriegi, como viene siendo habitual en estos casos, no tiene «ni idea» de estas operaciones de compraventa. «Nadie del club me ha dicho nada y estoy muy tranquilo. No pienso hacer caso a los rumores que salen en la prensa», sentenció.








