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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

CRÍTICA DE CINE
A duras penas
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A duras penas
DRAMA. Mariano Galperin dirige este drama argentino.
La terrible crisis argentina fue contestada desde el ámbito cinematográfico con una creatividad abrumadora que traspasó fronteras y llegó a triunfar en Europa y Estados Unidos. Películas como 'El hijo de la novia' dieron fama a ese llamativo cine del 'corralito', formado por decenas de propuestas baratas y dispares que, a día de hoy, todavía colean en los cines con mayor o menor suerte. Éste último es el caso de 'El delantal de Lili', un dramón de cuidado que se presenta entre nosotros cuatro años después de su estreno en Buenos Aires y que, la verdad, nadie habría echado en falta si nunca hubiese salido de la ciudad porteña.

'El delantal de Lili' es, en definitiva, una prueba más de que los caminos de la distribución son inescrutables. Mariano Galperín cuenta en ella la miserable historia de una pareja hipotecada que padece las consecuencias de la omnipresente crisis hasta el punto de que él, de profesión cocinero, opta por disfrazarse de mujer para poder servir como asistenta en una casa. La historia es interesante a ratos, pero resulta poco creíble -sobre todo porque el disfraz del tipo es lamentable- y tan desdichada que más que dejarse ver se padece. Todo ello pese a que el veterano Luis Ziembrowsky, el de 'Vidas privadas', haga lo imposible por darle consistencia a través de su personaje. Un

currante llorón preocupado por contentar a su mujer, que a su vez parece empeñada en complicarle aún más la vida. Al final suena el publicitado tema compuesto para la ocasión por Calamaro, pero, como era de esperar, tampoco arregla nada.
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