
Vincent DeWitt y Jim Cole, que trabajaban para las agencias Sipa y Associated Press respectivamente, habían alquilado un bote con la esperanza de cazar una instantánea de la primera familia francesa durante sus vacaciones en Wolfeboro (New Hampshire). Primero se presentaron educadamente ante la patrulla costera que vigilaba el lago, obteniendo el consiguiente permiso para hacer su trabajo. Luego, observaron como el barco de Nicolas Sarkozy abandonaba lentamente el muelle de la casa en la que se aloja. Fue entonces, mientras le observaban a distancia con la cámara, cuando el mandatario les vio y montó en cólera.
A través del objetivo pudieron ver como a Sarkozy, en bañador y cadena de oro, se le fruncía el entrecejo y se le hinchaba la vena del cuello, mientras les apuntaba amenazadoramente con el dedo índice, dándole órdenes al capitán de su barco para que se dirigiera hacia ellos, dispuesto al abordaje.
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