
La jornada arrancó con cielos completamente despejados y temperaturas todavía agradables. Con anterioridad, de madrugada, en algunas estaciones meteorológicas se habían marcado mínimas de 14 grados. A las diez de la mañana, el termómetro rondaba los 20 en muchos puntos de la provincia. Sin embargo, la masa de aire sahariano no tardó en desembarcar en Vizcaya y disparar el mercurio hasta los mayores registros del verano.
De esta forma, la estación meteorológica de Orozko alcanzó la máxima del territorio en lo que va de año con 38,4 grados. Fue al filo de las dos y media de la tarde. En contraste, a esa misma hora, la estación meteorológica de Punta Galea marcaba sólo 24,8 grados. Y la de Deusto, 29,2. Así que muchos vizcaínos optaron por buscar refugio en los arenales de la provincia.
De hecho, los accesos a las playas estuvieron muy congestionados durante todo la mañana. También hubo problemas por la tarde, cuando el grueso de los usuarios decidieron regresar a casa casi al mismo tiempo. Una de las zonas más complicadas fue el acceso a La Arena, en Muskiz y Zierbena, donde se registraron retenciones.
Los aparcamientos de muchos de los arenales tampoco dieron abasto con la gran avalancha de vizcaínos dispuestos a combatir el fuerte calor africano con un baño en el mar. En La Arena, por ejemplo, los conductores llegaron a abandonar sus coches en el arcén de la variante que conduce hacia el barrio de Kardeo, en Zierbena. «Aquí se está de lujo. En casa casi nos achicharramos», explicaba una baracaldesa que se había desplazado al lugar.
En Bilbao, donde el mercurio llegó a alcanzar los 35,5 grados, muchos vecinos y turistas salieron a la calle y los parques buscando la sombra y huyendo del bochorno que entraba a raudales por las ventanas. En la zona del Guggenheim, hubo personas que se bañaron en las fuentes cercanas. En los bares del Casco Viejo, se podía apreciar al instante qué establecimientos tenían aire acondicionado y cuáles no.
Tormentas para mañana
La situación para hoy cambiará radicalmente por la tarde, cuando el viento role a componente norte, lo que provocará que entre desde el Cantábrico algo de nubosidad. Todo ello contribuirá a enfriar considerablemente la atmósfera. En este sentido se espera que las temperaturas bajen entre cuatro y cinco grados con respecto a la noche anterior. Sin embargo, hasta ese momento se mantendrá el calor o, incluso, subirá ligeramente si lo comparamos con las de ayer.
Además, el cambio brusco previsto para las próximas horas podría desencadenar una galerna de intensidad moderada. Ya para mañana, el parte meteorológico habla de un nuevo descenso térmico, con máximas que no superarán en ningún caso los 25 grados. Sin embargo, el fenómeno más significativo serán las tormentas que, en algunos puntos del interior, serán especialmente fuertes.









