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La ONU vincula el conflicto con el cambio climático
La lucha por la tierra y el agua es una de las principales causas de la crisis
05.08.07 -
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La ONU vincula el conflicto con el cambio climático
ESPERA. En Jugu Jugo, al norte de Darfur, no funcionan tres de los cuatro pozos de agua. / AFP
El pasado 16 de julio, Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, escribió un artículo en 'The Washington Post' en el que afirmaba: «El conflicto de Darfur comenzó como una crisis ecológica, y se originó al menos en parte por el cambio climático».

La contundente frase de Ban ha hecho que algunos se refieran a la crisis sudanesa como «la primera guerra del cambio climático», y ha desatado un debate sobre la aplicación al caso de Darfur de un fenómeno que nadie discute: la relación entre factores naturales y guerras.

Un reciente informe del UNEP, Programa de Medio Ambiente de la ONU (www.unep.org/sudan), ha clarificado la discusión, al demostrar el papel clave desempeñado en la gestación de la tragedia de Darfur por la crisis medioambiental que afecta al África sub-sahariana. «La confrontación por los pastos y las tierras más regadas por la lluvia en las partes más secas del país es una manifestación particularmente llamativa de la conexión entre la escasez de recursos naturales y el conflicto violento», concluye el detallado análisis.

Factor de estrés

En su tribuna, el secretario general de la ONU describía una situación en Darfur «en la que los pastores nómadas árabes convivían amigablemente con los campesinos sedentarios» hasta que «cuando cesaron las lluvias, los agricultores vallaron sus tierras por miedo a que los rebaños las destrozaran a su paso». Para Marc Levy, científico del Earth Institute de la Universidad de Columbia (Nueva York) consultado, «allá donde esperemos un incremento de la frecuencia con que ocurren las sequías, como en gran parte del África sub-sahariana, podemos prever una tendencia a que aumente el riesgo de guerras civiles».

Según los datos contenidos en el informe de la UNEP, la disminución de las precipitaciones ha trasladado la frontera entre el semi-desierto y el desierto entre 50 y 200 kilómetros hacia el sur desde 1930, una transformación que habría alterado los equilibrios entre población nómada y sedentaria y un «significativo factor de estrés para las sociedades tradicionalmente dedicadas al pastoreo, especialmente en Darfur y Kordofan». La sequía ha provocado que, entre 1990 y 2005, Sudán haya perdido el 11,6% de su cubierta vegetal. La consecuencia de este complejo panorama ecológico podría ser un descenso de un 20% en la producción de alimento, según la ONU.

Sin embargo, Levy no va tan lejos como Ban. «No tenemos base empírica para concluir que, en ausencia del cambio climático, la crisis de Darfur no habría ocurrido». Lo importante es estudiar, en su opinión, «las condiciones bajo las cuales los choques climáticos elevan el riesgo político». El propio informe de la UNEP habla de un «complejo mosaico de conflictos» en Sudán con causas múltiples, que ha afectado directamente «al 60% del país en los últimos 50 años», convirtiéndolo en el Estado con mayor número de refugiados y desplazados internos, cinco millones. Según estos análisis, el envío de cascos azules no sería suficiente si no se incluyen consideraciones medioambientales en los planes de paz para la región.
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