
La noticia se dio a conocer un día después de las declaraciones de Seif al-Islam Gadafi, hijo mayor del presidente libio. En una entrevista concedida al diario francés 'Le Monde', Seif al-Islam relató que durante la negociación para la liberación de las enfermeras el 'núcleo' de las conversaciones entre París y Trípoli fueron esas «cuestiones militares».
Implicado de forma personal en el acuerdo que permitió la liberación, el presidente galo, Nicolas Sarkozy, ha visto mermado, en parte, lo que para él supuso un éxito en su estreno en la diplomacia internacional. Su mujer Cecilia, más centrada en la parte humanitaria del caso, también viajó a la capital libia para interceder por los sanitarios.
Casi 300 millones
Uno de los contratos se refiere a la compra de misiles antitanque Milán por valor de 168 millones de euros y el otro, a un sistema Tetra de comunicación radiofónica, que supone otros 128 millones, según informaba ayer la agencia Associated Press. Aunque el acuerdo podría incluir, además, la entrega de un reactor nuclear para la desalación de agua.
Preguntado por los medios de comunicación, Sarkozy rechazó que el convenio sea fruto de contrapartidas militares a Trípoli. En una entrevista concedida a la emisora RTL, el ministro de Defensa francés, Hervé Morin, señaló ayer que los «acuerdos no están firmados formalmente». Sin embargo, según precisó, existen «dos cartas de intención de compra» de Libia aprobadas por el Gobierno galo en el Consejo de Ministros del pasado febrero. Además añadió que estos acuerdos «son normales» puesto que la prohibición de venta de armas al régimen de Gadafi fue levantada por la Unión Europea en 2004.
Por su parte, EADS, el consorcio aeronáutico europeo encargado de suministrar las armas a Trípoli, afirmó en un comunicado que el convenio al que han llegado ambos países ha finalizado tras unas negociaciones que se han extendido a lo largo de «dieciocho meses».
Pero si hay alguien cuya imagen está siendo seriamente perjudicada, es la de Bernard Kouchner, ministro de Asuntos Exteriores francés, que se ha visto envuelto en esta polémica. La entrada en escena del presidente y de su mujer, Cecilia, le dejó sin opciones de participar y totalmente al margen de las negociaciones con Libia, pese a ser el máximo responsable de la diplomacia gala.
Críticas socialistas
El líder del partido de la oposición, el socialista Françoise Hollande, ha calificado a Kouchner, antiguo militante de las filas socialistas, de «cínico» por apoyar este tratado armamentístico mientras propugna que Francia debe volcar sus esfuerzos en los derechos humanos.
Según un comunicado publicado ayer por el Elíseo, Sarkozy está de acuerdo en la creación de la comisión parlamentaria investigadora solicitada por la oposición. Sin embargo, Hollande añadió que es necesario aclarar «lo que es una negociación comercial clásica y lo que es una negociación con un país que ha retenido a personas durante ocho años y que ha tratado de jugar con ello en terreno internacional».
Tras la liberación de las enfermeras, los franceses sacaron pecho y hasta los más escépticos vieron en su jefe de Estado un hombre de acción. Ahora la 'ejemplaridad' del presidente ha quedado en entredicho al negociar la venta de armas con un país hasta hace poco acusado de apoyar el terrorismo.






