
Lo ocurrido en Minneapolis ha multiplicado la ansiedad y preocupación sobre la envejecida infraestructura pública de Estados Unidos, con ejemplos preocupantes por todo el país. Estas alertas se centran sobre todo en el sistema interestatal con más de 75.000 kilómetros de carreteras, impulsado en los años cincuenta por la Administración Eisenhower, lo cual supone que algunas de estas vías de transporte, con sus puentes incluidos, van camino de acumular medio siglo sin que el Gobierno federal o los estados de la Unión hayan dedicado suficientes recursos para su mantenimiento.
Como explicó ayer el activista Gregory Cohen, presidente de la Alianza Americana de Usuarios de Carreteras, «no hacemos lo que los ingenieros nos dicen que debemos hacer». Según Cohen, aunque se requiere un gasto mínimo de mantenimiento para carreteras y puentes de 50.000 millones de euros anuales, solamente se dedican 40.000 millones, lo que a su juicio constituye una «des-inversión consistente».
De acuerdo a las cifras barajadas por la Administración Federal de Carreteras al comienzo de este año, al menos 73.684 de puentes en Estados Unidos presentan «deficiencias estructurales». Es decir un 12% de los 596.808 inventariados. En este porcentaje problemático figuran 3.871 viaductos centenarios, pero también 816 construidos recientemente.
Una «anomalía»
A pesar de estas inquietantes cifras, el jefe del Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte ha salido a la palestra para quitar miedo al público. Según Mark Rosenker, lo ocurrido en Minneapolis es una «anomalía» y las regulaciones desarrolladas en los últimos treinta años han servido para mejorar la situación y forzar inspecciones concretas. Pero sin descartar la posibilidad de imponer nuevos estándares de seguridad ante un tráfico de vehículos multiplicado tanto en volumen como en peso.
Como pieza especialmente valiosa para explicar el catastrófico fallo estructural ocurrido el miércoles a hora punta, los investigadores federales cuentan con una grabación de vídeo registrada por una cámara de vigilancia de una empresa cercana al lugar del siniestro. Las dramáticas imágenes muestran cómo en cuestión de tan sólo cuatro segundos el transitado puente de 160 metros de longitud queda reducido a escombros.
Ayer proseguían entre grandes dificultades las tareas de recuperación de cadáveres, con equipos de buceadores trabajando en aguas con fuertes corrientes, mínima visibilidad y plagadas con peligrosos restos del puente. El lugar de la tragedia fue visitado por la primera dama, Laura Bush, mientras su esposo es esperado hoy.






