
Los culpables de ambos 'shocks' han sido los expertos del Museo Van Gogh de Amsterdam, que van por el mundo dando alegrías y penas a pinacotecas de todo el mundo. En el caso de la de Boston, han descubierto con la ayuda de los rayos X que debajo de 'El barranco' se esconde otra composición. Es muy colorida y parecida al dibujo 'Vegetación salvaje', que data de junio de 1889. En esa época, el hombre acababa de recibir el permiso para salir a pintar fuera de los muros del sanatorio del pueblo francés de Saint-Rémy-de-Provence, en cuyos alrededores se encuentra el barranco que muestra la pintura superpuesta. Por aquel entonces, su hermano Theo solía enviarle materiales desde París, pero, al parecer, un retraso en el suministro le obligó a recuperar su vieja costumbre de reutilizar lienzos. Los expertos señalan que el artista no aplanó la primera obra antes de trabajar sobre ella, así que aún pueden notarse las pinceladas.
Los perdedores en esta historia son los responsables del museo australiano. Los expertos de Amsterdam, los mismos que dieron la buena noticia en Boston, llevaron a Melbourne la desdicha al confirmar que 'Retrato de un hombre', que se exhibía allí desde hace 60 años atribuido a Van Gogh, pertenece a un artista contemporáneo del holandés que aún no ha sido identificado. Estaba valorado en 15 millones de dólares. Lo dicho, si levantara su cabeza pelirroja...






