
El consejo de Endesa, encabezado por Manuel Pizarro, pone los medios necesarios para que la iniciativa de Enel y Acciona siga adelante. Para ello repite la estrategia que en su día intentó llevar a cabo con la alemana E.on. Ha convocado una junta extraordinaria el próximo 25 de septiembre, con el fin de levantar los blindajes que traban la toma del control de la eléctrica. Su supresión es una de las condiciones impuestas por el grupo italiano y la constructora en el lanzamiento de su OPA porque, de otro modo, la compañía resultaría ingobernable.
Para animar a los accionistas a acudir a esa cita, se les abonará una prima de asistencia de 0,15 euros por acción, la misma cantidad que ya recibieron cuando se requirió su apoyo ante la frustrada oferta de la empresa germana. Si todos los accionistas acuden a la junta o hacen llegar su voto, otra vez saldrán de las arcas de la empresa unos 160 millones de euros para atender este compromiso.
Limitación de voto
Los principales blindajes consisten en una limitación de voto en el 10%, cualesquiera sea la proporción de capital de que se disponga, y el veto para que participen en el consejo representantes de empresas competidoras o personas ligadas a ellas.
Levantar los blindajes no es una cuestión simple. Se necesita la aprobación en junta por más del 50% del capital total de la compañía con capacidad de voto y no basta con obtener ese porcentaje sobre el conjunto del capital presente y representado. A Enel y Acciona, dueñas del 24,9% y del 21,03% respectivamente, se les aplican de lleno estas restricciones por entender que actúan concertadamente y sólo podrán votar conjuntamente por el 10%, si bien esa limitación también rebaja la base de capital con capacidad de voto.
Pese a la recomendación formulada a los accionistas para que acudan a la junta y voten a favor del levantamiento de los blindajes, Caja Madrid comunica que tampoco ha tomado posición al respecto.






