
Tras el mutis por el foro decretado la víspera por el equipo Vodafone-McLaren-Mercedes -cuestionable maniobra de imagen la de no hablar teniendo un patrocinador telefónico-, Fernando Alonso se explayó en la pista, donde todo el mundo debe hablar. Cerró el día como autor del crono de referencia. Y lo que es mejor para sus intereses, manteniendo siempre a raya a los Ferrari y devolviendo a Hamilton cada vuelta rápida con la que el inglés trataba de reivindicarse como, de momento, dueño del cotarro.
En la matinal, Kubica alcanzó la notoriedad con un postrero juego de gomas que resultó efectivo. Con los compuestos intermedios, Alonso había dominado la serie antes de ceder el protagonismo al polaco, Massa y Raikkonen. Tras el almuerzo, el ovetense se puso chulo. Hasta el punto de ser el único en bajar la barrera del 1'21 por vuelta. Un crono inalcanzable para el resto, cuyo abanderado era un sorprendente Kovalainen, que superó, en orden a Hamilton, Rosberg, Heidfeld, Raikkonen y Massa. Materia rica en componentes para especular, para hablar hasta de la incidencia del sexo de los ángeles en lo vivido en Hungaroring.
Excursión del inglés
No es mal comienzo para un trazado en el que la 'pole' vale su peso en oro. Siempre quedará la duda de saber el desenlace de no haber mediado una excursión de Lewis Hamilton y Felipe Massa para ver desde más cerca el vecino y envidiable 'Aquarena water park'.
El piloto inglés había marcado el mejor tiempo en el primer parcial y rodaba hacia el segundo cuando a la salida de la curva 9 se encontró con el lento Spyker de Yamamoto. Un poco más de freno de la cuenta bastó para que el McLaren con el número 2 perdiera tracción y se fuera a la gravilla. ¿Presión? No en esta maniobra, provocada por el exceso de polvo en pista.







