
Hasta ahí asistimos al formato habitual. Sin embargo, es cierto que la propuesta aniquilatoria se aparta de los parámetros estándar. En esta ocasión, no se trata de un asesino con capucha, de un mutante radiactivo o de un anormal endogámico. El peligro viene de una forzada represalia del sur frente al norte americano, con fundamento en una supuesta causa altruista que propicia unas cuantas secuencias en las que no se renuncia al elemento 'gore' con la habitual casquería humana.
El desarrollo del filme es más de intriga que de terror puro y duro. Por ello, se ha recurrido a una trama de huida y persecución en la que se juega con la angustia y el agobio. De esto dan buena muestra las secuencias que tienen lugar en las galerías subacuáticas. Pero todo ello con una intensidad limitada, sin grandes sobresaltos ni especiales novedades, por lo que todo resulta bastante previsible y poco atemorizador.






