
Además de sorprender a los usuarios, la eliminación de los distintivos en los taxis de Bilbao que integran la red GPS, no ha gustado a algunos profesionales del sector. «¿Qué pasa si dos personas piden un servicio desde el mismo lugar? ¿Quién lo coge primero?», se preguntaban ayer en la parada de Gran Vía. «¿Y si pasa por casualidad otro taxi que no es el que va en camino y el cliente lo coge al vuelo?», se interrogaba otro compañero.
Para el secretario de la asociación, Pablo Rodríguez, con el nuevo sistema «el número carece ya de sentido». Este profesional afirma que «casi en ninguna ciudad moderna de Europa funciona ya». Respecto a la posible pérdida de carreras que puede acarrear esta situación, Rodríguez asegura que «es cuestión de que los clientes se vayan acostumbrando y de que el resto de taxistas colaboren y sean compañeros con mayúsculas»
A Ricardo, que acababa de dejar a un pasajero en Termibus, la medida de eliminar la numeración no le parece mal. «Era algo más simbólico que funcional. Además, cuatreros y bandidos los hay en todas partes y te van a robar el cliente con o sin el distintivo», planteaba.
De momento, la implantación del GPS ha provocado sólo algunos problemas técnicos que, «poco a poco, se irán solucionando», explicaron sus responsables. «En 15 días, para las fiestas de Bilbao, el sistema estará funcionando a pleno rendimiento», añadieron. Los ingenieros se afanan ahora en adaptar la red a la complicada orografía de la ciudad. Otro de los pocos inconvenientes denunciados: el sistema se queda sin señal por los inhibidores de ondas que usa la Policía para prevenir atentados con bomba.








