De agotarse el plazo previsto y llegar al 18 de agosto sin ningún tipo de pacto para presidir la Comunidad Foral de Navarra, sería la primera vez en la historia de la democracia en que hay que repetir unos comicios por la falta de acuerdo para formar gobierno entre los partidos a quienes los ciudadanos ya dieron su confianza en las urnas. El precedente más parecido que se recuerda es lo ocurrido en 2003 en la Asamblea de Madrid. En aquella ocasión, este órgano autonómico se tuvo que disolver tras la 'traición' de dos diputados socialistas -Eduardo Tamayo y Teresa Sáez- que impidieron la investidura de su entonces líder, Rafael Simancas. Después de este episodio, socialistas y populares llegaron a un acuerdo para repetir dos meses más tarde los comicios, en los que arrasó la actual presidenta, Esperanza Aguirre, que volvió a repetir ese arrollador triunfo en los comicios autonómicos del pasado 27 de mayo.
Oportunidad histórica
Los principales partidos, PP y PSOE, coincidieron hace pocas jornadas en que no desean que el actual bloqueo en las instituciones navarras desemboque en unas nuevas elecciones. No obstante, la preocupación es mayor en el grupo socialista navarro, que podría dejar escapar una oportunidad histórica de regresar, tras muchos años de ausencia, al gobierno de la comunidad foral. Los populares querrían que la crisis se resolviera con un acuerdo que permitiese investir al candidato de UPN, Miguel Sanz -que ha presidido Navarra desde 1996-, pero creen que si se repiten las elecciones saldrán mucho mejor parados que sus oponentes socialistas. El PP, a través de su responsable de política autonómica, culpó al PSOE de la «inestabilidad» que vive la comunidad foral dos meses después de las elecciones. Soraya Sáenz de Santamaría también consideró sorprendente que Zapatero «no quiera decir a las claras cuál es su idea de lo que quiere» para Navarra.






