Previamente, el consejo de gobierno del BCE decidía mantener el precio oficial del dinero en el área euro en el 4%, mientras el Banco de Inglaterra hacía lo propio en el 5,75%, en ambos casos el nivel más alto de los últimos seis años.
En una rueda de prensa, que el banco europeo anunció por sorpresa tras la reunión por teleconferencia de su máximo órgano ejecutivo, Trichet dijo que la entidad mantendrá «una fuerte vigilancia para asegurar que no se materialicen los riesgos inflacionistas».
El presidente del BCE ha utilizado este año y el pasado estas palabras para indicar que la entidad iba a acometer un incremento del precio del dinero un mes después. La celebración no habitual de una rueda de prensa en agosto es otro indicio de la intencionalidad con que fue lanzado el mensaje de la institución.
Riesgos en los precios
Los analistas del banco JP Morgan consideraron que con la intervención ante la prensa y las palabras «fuerte vigilancia», Trichet señalaba una subida de las tasas de 0,25 puntos, hasta el 4,25% en septiembre.
El presidente hizo hincapié en su comparecencia en que existen riesgos al alza para la estabilidad de los precios a medio y largo plazo, derivados del encarecimiento del petróleo, el potencial de subidas salariales mayores de lo previsto, así como la fuerte expansión monetaria en la zona euro.
A su vez, el BCE afirmaba que la economía de la zona del euro crece al ritmo más rápido desde el 2000.
Los mercados de valores ya preveían un nuevo aumento de las tasas para septiembre, con el que el BCE mantendrá el ritmo de alzas cada tres meses que ha seguido este año.






