
Cuando una serie de televisión se presenta en las salas de cines con el subtítulo de 'La película' hay que echarse a temblar. Casi nunca vemos reflejado en el largometraje los aspectos que hicieron de ella un éxito de la pequeña pantalla. Aun con esta reserva, cierta también, lo que se nos presenta es un capítulo con duración triple. Si tres entregas televisivas nos permiten disfrutar de unos u otros personajes con mayor o menor intensidad, en esta ocasión todos los memorables secundarios, salvo el Sr. Flanders, que tiene mayor intervención, quedan retratados poco más que fotográficamente.
La película, por lo tanto, es exclusiva de los Simpson y, en esta ocasión, se ha elegido un tema netamente medioambiental con la misma carga de corrosiva ironía a la que nos tienen acostumbrados. Divierte y entretiene, pero no aporta nada que no nos hayan mostrado en la televisión.






