
Las autoridades no se pronunciaron sobre la causa del incendio, pero todos los vecinos lo atribuían a un cigarrillo que prendió en la buhardilla del número 16. Allí residían dos hombres, el inquilino y un amigo al que había acogido por una temporada, a quien todos señalan como la persona que desencadenó el siniestro. «Lo metí por hacerle un favor y mire qué favor me ha hecho él a mí -se lamentaba José Ángel, el titular del alquiler-. Hemos salido de allí como hemos podido, había mucho humo». Se corrió la voz de alarma y los vecinos fueron bajando a la calle con lo puesto, en pijama o camisón, nerviosos ante la velocidad con que las llamas podían devorar la estructura de madera.
El fuego no tardó en extenderse hasta el número 14. «La mujer se ha despertado con el ruido, hemos mirado el patio y salían unas llamaradas enormes. Hemos intentado hacer algo con unos extintores que teníamos en casa y con unos baldes de agua, pero era imposible», relata Pedro Lavín, del quinto piso. Los momentos de más tensión se vivieron con la ocupante de la buhardilla de este bloque, atrapada por el humo junto a su perra: «Me venía una ráfaga de humo negro. Desde fuera me tranquilizaban, me decían que estaba controlado, pero yo no podía salir, me venía el humo y veía llamas», explica la mujer, Lourdes. Al lugar acudieron unidades de la Ertzaintza y la Policía Municipal y tres dotaciones de Bomberos, que afrontaron la difícil tarea de combatir las llamas en dos inmuebles de madera con zonas de difícil acceso. El fuego no se controló hasta las ocho de la mañana.
Posada de los Abrazos
Los vecinos relacionaron al hombre que presuntamente provocó el incendio con un siniestro de características similares: el ocurrido en marzo de 2006 en la Posada de los Abrazos, que causó la muerte de tres personas. «Sí, es el mismo», aseguró su propio compañero de piso. El Ayuntamiento de Bilbao no ha confirmado el vínculo con aquel suceso, para el que también se mencionó como causa más probable una colilla de cigarrillo.
Los técnicos municipales ven «inhabitables» las viviendas del número 16 y las de la mano derecha del 14, aunque la estructura «no se ha visto perjudicada». El alcalde, Iñaki Azkuna, aseguró que el Ayuntamiento va a ayudar a todos los evacuados. Los servicios sociales han alojado en hoteles y albergues a 17 personas, mientras que las otras 18 han optado por acudir a casa de familiares. Hoy se abrirá una oficina de atención a los afectados en el número 3 de la calle San Francisco.
El PP va a solicitar la comparecencia de los concejales de Seguridad Ciudadana y Acción Social y ha reclamado que se active el protocolo de realojo: «No es de recibo decir a los vecinos que se busquen la vida», reprochó Carlos García. Por su parte, el socialista Txema Oleaga exigió que las reformas se lleven a cabo «lo antes posible» y demandó «una inversión mucho más potente» en el barrio.









