«Se escuda en la juventud para defender esta aberración urbanística cuando nosotros somos los primeros que queremos que se hagan pisos para nuestros hijos», censura. «Lo que no se puede admitir es que arrasen el pueblo con una proyecto como ése, porque entonces ya no habrá Getxo ni para los jóvenes ni para nadie», comenta Madariaga. Estos vecinos insisten en que son «conscientes de que hay que construir, pero en base a necesidades reales», y no aceptan que les llamen insolidarios por rechazar que Andra Mari absorba las necesidades de vivienda de otros municipios.
Pisos de alquiler
«No nos van engañar. Todos sabemos que en el resto de municipios también hay terrenos. Junto al estudio de necesidades de vivienda, reclaman otros: «por ejemplo saber cuántos de esos jóvenes podrían afrontar un gasto como el de compra. Igual resulta que los sueldos no les permiten adquirirlo y lo que hace falta es movilizar pisos vacíos en alquiler», apunta Madariaga.
Respecto a las palabras del concejal de EB de Getxo, Iñaki Urkiza, en las que calificó la retirada del plan de «populismo barato» y acusaba al alcalde de «decir lo que la gente quieren oír», la asociaciones de vecinos también muestra su indignación. «Los representantes políticos se deben al pueblo y a nadie debería extrañar que éstos actúen cuando hay una exigencia mayoritaria entre la cuidadanía».
La agrupación se felicita de «haber conseguido el primer peldaño, que el proyecto se pare». No obstante, estiman que la participación otorgada por el Consistorio durante la elaboración de un nuevo documento «es insuficiente». Reprochan que no son miembros de la comisión especial que va a decidir el futuro del barrio. «Tendremos audiencias, pero como parte directamente implicada deberíamos estar representados en ese grupo», solicita Madariaga. El alcalde no descarta esa petición, pues ya lo sugirió en el último pleno.








