
Tampoco lo fue nunca Ortega Cano, aunque este verano le estén sacando cantares por entrar a matar como quien entra a pinchar una aceituna. Y lo peor es que cada vez que intenta clavar el estoque descubre que la oliva lleva hueso... Parte de la cabeza de Ortega todavía está procesando la ausencia de su Rocío y con el disco duro 'a por uvas' no hay quien se centre, ni a la hora de matar un toro, ni a la del aperitivo.
Hay muchas formas de entrar a matar, pero más todavía de entrar en agosto: toreando, regateando... Y también, desheredando, como el abuelo de Paris Hilton. Comprendo que mister Hilton esté harto del escandaloso comportamiento de su mediática nieta, pero no comparto su decisión de dejarla sin herencia. No señor, no me parece justo. Paris será lo que sea (exactamente, lo que están pensando), pero de toda la familia Hilton es la que más ha contribuido a promocionar la marca de esos famosos hoteles. Tú pinchas Paris Hilton en Internet y te aparecen casi 61 millones de entradas. Pinchas 'Hilton Hotels' y las referencias no llegan a la comparativamente ridícula cifra de doce millones y medio. ¿Quién da fama a quién en este momento, eh? Nada, que si yo fuera Paris, ahora mismo desheredaba a mi abuelo.
Otro heredero (de momento, ha heredado el tabaquismo de su madre y la afición al trago largo de su padrastro) es Andrea Casiraghi. Andrea, o mejor dicho, su radiografía, se ha paseado estos días por Ibiza. Está tan esquelético que duele verlo. Como que dan ganas de llamar a Carolina urgentemente: «Oye, que me parece que tu hijo no te come... Llévatelo unos días a tu 'Pachá' y empáchalo a bullabesa, a ver si te mejora un poco». Y es que cuesta creer que no dar un palo al agua pueda llegar a consumir tanto. La parte positiva y comercial del asunto es que Andrea podría contar su experiencia en un libro titulado 'La dieta de la molicie' o 'Cómo adelgazar zanganeando'.
Mallorca ha entrado en agosto regateando. El Rey tuvo ayer una distendida y campechana llegada al muelle. Entre saludos y apretones de manos, una señora le pidió que vaya a explicar «a los niños catalanes lo que es la monarquía, porque lo están olvidando». «A los de toda España», le replicó el monarca riendo.








