ARRESTOS EN FRANCIA
Esta radiografía sobre la situación de ETA en territorio galo la realizó ayer el comisario general de Información, Miguel Valverde, durante el curso 'Seguridad y crimen organizado' impulsado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en la localidad jienense de Torres.
Valverde está considerado uno de los máximos conocedores del entramado etarra. En junio de 2004, poco después de la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa, fue nombrado director del recién creado Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista. Su elección concitó el aplauso de la mayoría de los mandos y agentes implicados en la lucha contra ETA al tratarse de un profesional que, casi por completo, ha dedicado sus 30 años de carrera a combatir la violencia etarra y del Grapo. Entre 1992 y 1994 estuvo destinado en San Sebastián y fue nombrado comisario general de Información el pasado mes de septiembre, cuando el Gobierno unificó el mando de la Guardia Civil y de la Policía Nacional bajo la batuta de Joan Mesquida.
Durante su intervención en Jaén, Valverde esbozó un retrato de la actual infraestructura etarra en Francia. Para este mando policial, la organización armada cuenta en el país vecino con una militancia numerosa, pero poco preparada y que no se puede comparar con la existente en épocas precedentes.
Valverde sostuvo que ETA dispone en Francia de un centenar de activistas repartidos en un total de once aparatos -militar, logístico, internacional...- y en sus 'taldes' de reserva. Sin embargo, matizó que la cantidad de terroristas que están dispuestos y capacitados para pasar a España a cometer atentados «no es muy elevada, ni mucho menos».
En todo caso, el comisario general de Información también quiso resaltar la «muy poca preparación» que tiene la actual militancia de ETA. «No es la misma que la de hace unos años. Su calidad ha bajado mucho, lo que permite afrontar con mayores garantías la lucha contra el terrorismo», recalcó.
«Mayores garantías»
Desde que ETA rompió el pasado 5 de junio el alto el fuego, han sido capturados 14 etarras en Francia y otros tres en Canadá, México y Santander. Algunos de estos arrestos han demostrado una enorme inexperiencia de los activistas. A mediados de julio, Aritz Arginzoniz fue detenido en la estación de autobuses de Santander tras no haberse tomado la molestia de memorizar qué nombre figuraba como el de su padre en el DNI falso que portaba. En enero, fue capturado en Gerona Iker Agirre; llevaba los planes para atentar en la Copa América de vela que se celebró en Valencia escondidos en los calcetines.
El pasado viernes, el primer ministro galo, Francois Fillón, ya afirmó durante un encuentro que mantuvo con Zapatero que la estructura de ETA en su país «se ha reducido mucho» en cuanto a «número» y «calidad».
A pesar de ello, el comisario Valverde trasladó ayer un mensaje de prudencia. Destacó que las últimas detenciones de etarras no son producto del azar. «La suerte hay que buscarla trabajando. Nosotros no hemos cambiado para nada nuestra forma de trabajo; seguimos trabajando igual, antes, durante y después de la tregua», apuntó el mando policial, quien admitió que ETA acabará por cometer un atentado.






