
«Hemos decidido apartarnos después de que el Gobierno ignorase nuestras peticiones y de que no las atendiese con seriedad», dijo Omar Abdel Sattar, un miembro del bloque suní. Además, señaló a Al-Maliki deberá afrontar con menos apoyos que nunca la tarea de manejar el país, como el responsable de cualquier repercusión que se derive de esta decisión.
El FCI se creó para contrarrestar la hegemonía chií en los órganos de decisión y está formado por una coalición de tres formaciones suníes, entre ellas el Partido Islámico Iraquí, encabezado por el vicepresidente Tarek al-Hachemi.
Los otros dos grupos son el Congreso Popular Iraquí y el Consejo de Diálogo Nacional.
Mantener los escaños
«Ahora estamos fuera del Ejecutivo, pero mantendremos nuestros cuarenta y cuatro escaños en el Parlamento», señaló Alaa Mekki, otro portavoz del bloque, que también confirmó que Hachemi seguirá como vicepresidente.
La retirada de los ministros suníes supone un nuevo golpe a sus esfuerzos por conseguir la reconciliación nacional. Además, el boicot a su Gabinete llega en un momento crítico para Al-Maliki, en el que afronta la presión tanto interna como externa para acabar con la violencia religiosa y para sacar adelante algunas leyes consideradas clave para el futuro del país, como la de la distribución de la riqueza del petróleo.
La retirada coincidió con una nueva jornada de violencia confesional en la que más de setenta personas perdieron la vida por la explosión de tres coches bomba en distintos puntos de Bagdad.
El ataque más mortífero dejó 50 muertos al estallar un camión cisterna que transportaba gasolina en el barrio de Zaura, en el oeste de la capital. La gran cantidad de víctimas se debe a que el vehículo repartía combustible a una multitud que hacía cola.
Esta misma mañana, el centro de Bagdad también fue escenario de la explosión de otro coche bomba conducido por un suicida, que causó al menos quince muertos. Ese ataque tuvo lugar en el barrio de mayoría chií de Karrada objetivo frecuente de los ataques de la insurgencia suní. En un tercer atentado, otro vehículo cargado de explosivos estalló en el barrio de Al- Dura, en el sur de Bagdad, y provocó, al menos la muerte de tres personas.






