La debacle de la primavera de 2006 hirió el orgullo del equipo humano que conformaba el Würth. Sanan las heridas «con mucha moral y voluntad», aunque González reconoce que aún queda mucho por hacer. «No es algo que se haya acabado, aún estamos sufriendo las consecuencias», afirma. «Queremos demostrar que lo que ha ocurrido es fruto de la inconsciencia de alguna gente», reivindica el artífice -junto a Manolo Sáiz- de la fundación del Würth allá por el año 2001. González no se muerde la lengua y, aunque a título personal, apunta directamente a los que considera los culpables de la extinción del Liberty-Würth: «Tengo claro que la desaparición fue un tema político». Junto con Alberto Leanizbarrutia mantiene a flote a un equipo que, como tantos otros, carga a sus espaldas con la lacra del dopaje. «Espero que alguien en algún momento se dé cuenta de lo que pasó y de por qué fue», reflexiona, y destapa que determinadas personas que hicieron lo posible porque la formación desapareciera se deshicieron en abrazos hacia uno de los corredores formado en el Würth tras una etapa del recién finalizado Tour.
Renovación
La detención del director deportivo Manolo Sáiz en mayo de 2006 llevó a Liberty Seguros a finiquitar su vinculación con el Würth. El relevo lo tomó Astana, con el respaldo de las cinco mayores empresas de Kazajistán. Astana-Würth fue la nueva denominación de una escuadra que perdió el paraguas kazajo para la presente campaña. La firma alemana, que tenía un año más de contrato, también abandonará el barco en 2008. El escándalo ensució el nombre de un equipo que debe buscar un nuevo patrocinador dispuesto a participar de los éxitos deportivos de esta escuadra.

















