
Lo más molesto de 'Morirás en tres días' no es su condición de película Frankenstein, manufacturada con ideas saqueadas de cintas ajenas. Lo peor es que ni siquiera asusta a una chavalería con el estómago curtido, a la que le va saber a poco los cuatro instantes de tensión de un filme aburrido y predecible hasta la náusea. Si al menos optara por el desparrame 'gore'
Pero ni eso. 'Morirás en tres días' llega a indignar por su zafia utilización de los recursos más manidos del suspense: la cámara subjetiva, las subidas del volumen sonoro, los flashbacks desenfocados Hay 'instantes videoclip' con canciones molonas y todos tienen cuerpos diez. Lo realmente inquietante de esta artimaña comercial que ocupa pantallas es que venga avalada por Vértigo, la modélica distribuidora independiente que nos trae a Takeshi Kitano y Wong Kar-wai.
o.belategui@diario-elcorreo.com






