Entre los productos requisados había 196 kilos de bacón, 175 de hamburguesas, 99 de patatas fritas congeladas, 30 de lomo y 20 de chorizo. La Policía Local aseguró que «en ningún momento se llegó a vender, por parte de estas personas, partida alguna de este género perecedero y sin ningún control sanitario».
Los vendedores, tras llegar por la tarde a la localidad, «dejaron el material dentro de sus coches y remolques a unas temperaturas muy altas y sin ningún tipo de ventilación, por lo que no quedó más remedió que actuar», comentó el portavoz desde la comisaría local. Este portavoz de la Policía Municipal dijo que se trata de «una práctica muy común en los últimos años». Durante las fiestas de Gorliz de 2005 también tuvieron que actuar en un decomiso al producirse unas circunstancias similares.








