
Pero me alegro de estar advertida, porque si esta noche por cualquier remota casualidad, que no creo, escuchara algún potente ronquido de resonancias vikingas al otro lado del tabique, me libraré muy mucho de aporrear la pared, no vaya a poner en guardia al imponente séquito de 'ángeles custodios' que lleva el padre de la esotérica Marta Luisa. Y es que Harald, al contrario que su hija, no tiene tanta fe en el clásico ángel de la guarda como para confiarle su integridad personal.
El rey de los noruegos y suegro de Mette-Marit (un hombre discreto y prudente que se retira temprano a sus aposentos, según me cotillean) se encuentra en Mallorca en calidad de regatista. Harald es el patrón del velero 'Fram', un TP52 que compite con el 'Bribón' que patronea el rey Juan Carlos y con el 'CAM' del príncipe Felipe, en la 26ª Copa del Rey de vela que se celebra desde el lunes y hasta el sábado en la Bahía de Palma, bajo el patrocinio de Camper y Audi.
La regata no ha hecho más que empezar y ya está ofreciendo impagables imágenes, como ésas en las que la infanta Leonor demostró a los presentes cómo un simple lápiz es capaz de convertirse en varita mágica en manos de una criatura de 21 meses. Leonor navegó ayer a bordo de la lancha 'Somni' con su 'mami', su 'abu' y su hermanita, Sofía, y volvió a acaparar todos los 'flashes'. Coronada por una visera de color rosa, que lleva bordado su nombre y el escudo de la Casa Real, toisón de oro incluido (¿cundirá el ejemplo y veremos en las gorras infantiles bordada la heráldica de los Pérez y González en campo de gules...?), Leonor dejo claro ayer que, al margen de lo que ocurra en el futuro, ella puede entonar ya «Soy la reina de los mares...» sin temor a equivocarse.









