Los arrestados son Haritza Galarraga, Emily Martin y Leire Larrondo, conocidos por sus vinculaciones a la izquierda abertzale e investigados en diversas ocasiones por sospechas de participación en actos de violencia callejera.
Galarraga, arrestado esta mañana en Senpere, se presentó en 2001 como portavoz de Segi y el 11 de marzo del año siguiente el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón reclamó su extradición dentro del procedimiento iniciado contra esta organización juvenil. El 1 de febrero de 2004 el Tribunal de Pau rechazó la entrega, pese a que la Fiscalía se había mostrado favorable. Es hermano de Saroia Galarraga, arrestada el pasado 14 de junio y condenada a dos años de prisión por el Tribunal de Pau acusada de proporcionar infraestructura a ETA.
Emily Martin ha sido arrestada en Bayona y su casa ha sido inspeccionada al igual que la de Galarraga. Martin ya fue detenida el 8 de octubre de 2003 por la Policía Judicial, en una operación derivada de los documentos incautados al etarra Ibon Fernández de Iradi, 'Susper', desarrollada en ambos lados de la frontera y que concluyó con 25 arrestos en España y 5 en Francia. Posteriormente, fue puesta en libertad bajo control judicial y con una fianza de 3.000 euros. El tercer arresto ha tenido lugar en la localidad laboratana de Mugerre y ha sido el de Leire Larrondo.
Críticas de Olano
Por su parte, el portavoz del Movimiento pro Amnistía, Juan Mari Olano, ha afirmado hoy que la política del Gobierno francés "respecto a Euskal Herria" cada vez se parece más "a la política de ilegalización y criminalización" del Gobierno español.
En su opinión, las detenciones "de los militantes de la izquierda abertzale" se dan en "un contexto concreto" que es "el cambio de Gobierno en Francia tras las elecciones" y, por otra parte, "que la Administración francesa tiene miedo a la propuesta política hecha pública por la izquierda abertzale". "Buscan la criminalización de los militantes de la izquierda abertzale y cobrar protagonismo en este momento político", ha añadido.
En este sentido, ha denunciado que la conducta del Gobierno francés "cada vez tiene más parecido con la que tiene el Gobierno español respecto a Euskal Herria, la de la política de ilegalización y criminalización, y ante eso, indudablemente, tenemos que construir un gran muro como pueblo, por lo menos, si queremos conseguir nuestro futuro".






