
Los rojiblancos saltaron al campo número uno de Lezama a las diez. El entrenamiento empezó con las tradicionales vueltas al campo para calentar. Tras los primeros ejercicios, el balón se convirtió en el protagonista de la sesión.
Los futbolistas del primer equipo se dividieron en varios grupos para disputar rondos. El técnico andaluz no dejó de pedir más ritmo a sus jugadores.
Tras estos ejercicios, Caparrós separó la plantilla en dos equipos. El primero de ellos, formado por futbolistas como Aitor Ocio, Javi Martínez, Etxeberria, David López y Muñoz, dedicó la parte inicial del ensayo a disputar un 'partidillo' sin porterías en el que dos conjuntos se dedicaron a luchar por la posesión del balón.
Mientras, el otro grupo, con efectivos como Gabilondo, Llorente y Tiko, se dedicó a perfeccionar las jugadadas a balón parado. Caparrós dedicó la mayoría de su tiempo a este colectivo mientras la afición, cerca de un centenar de personas, no perdía detalle.
Joaquín Caparrós hizo hincapié en la necesidad de despejar bien. Para el técnico no es suficiente con sacar rápido el balón del área rojiblanca. Ante todo, exigió que se despejara a un lado y que en el caso de que la pelota llegue a las manos del portero éste lo ponga en juego de inmediato.
Por su parte, Garmendia, Aranzubia y Amorebieta se ejercitaron al margen del equipo, ya que en los últimos días arrastran problemas físicos.








