
Nacido el 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez, ex responsable de la diócesis de Osma-Soria y actual director nacional de Obras Misionales Pontificias, él era el principal candidato a suceder a Sebastián, tal como adelantó EL CORREO el pasado 9 de julio.
Pérez González afirmó ayer mismo, al confirmarse su nombramiento, que llega a la comunidad foral «sin pretensiones especiales», al tiempo que expresaba su «disponibilidad y servicio en nombre de Jesucristo y de su Evangelio». Tomará posesión del cargo a finales de septiembre, por lo que hasta entonces Fernando Sebastián seguirá en Navarra como administrador apostólico.
Procedente del arzobispado castrense, a cuyos militares y miembros de las Fuerzas de Seguridad agradece «su entrega en favor de la paz y la armonía social», Francisco Pérez quiso recordar además el lema de su episcopado: «Padre, que todos sean uno para que el mundo crea», fundamentado en la oración de Cristo al Padre, y sostuvo que «en la unidad y para la unidad» desea vivir, «siempre en comunión con el Papa y mis hermanos obispos».
Tras destacar la «importantísima labor» desarrollada por Fernando Sebastián durante catorce años en esta tierra, el nuevo arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela aseguró que «su testimonio, su celo y su entrega» serán para él «un estímulo».
Llegar a la verdad
Sebastián afirmó a su vez, en conferencia de prensa, que el balance de su gestión es para él «muy positivo». Comentó al respecto que en estos 14 años ha vivido «muy intensamente» su fe y su servicio a la Iglesia, a la comunidad de los cristianos y a la sociedad en general en una misión «de concordia, de paz y de convivencia en la verdad lo mejor conocida y aceptada». A este respecto señaló que «no siempre todos coincidimos en la apreciación de la verdad, pero sí que tenemos que coincidir en la voluntad sincera de llegar a la verdad».
Sebastián recomendó a Pérez González que «escuche, que se tome tiempo para conocer bien Navarra y que trate de ser un servidor humilde y sincero del Evangelio de Jesús», al tiempo que le recomendó tener «confianza» y «estar tranquilo», porque «las cosas se van arreglando una tras otra».






