
LOS NÚMEROS
Si hablamos de imágenes en televisión, entre tres y cinco millones de personas han visto el Tour en Francia. En España, La Primera de TVE arrojó una media de 1.898.000 espectadores, con un pico máximo de 2.949.000 en la última etapa. La contrapartida se produjo por parte de las cadenas públicas alemanas, ya que ADR y ZDF dejaron de dar las imágenes desde la etapa que finalizó en Marsella por el 'positivo' de Patrik Sinkewitz.
El Tour maneja un volumen de negocio que se sitúa en torno a los 100 millones de euros, con un incremento anual de entre el 2 y el 5% y una rentabilidad superior al 10%. ASO, la empresa que organiza de la ronda gala, también es dueña de la París-Niza, París-Roubaix, Criterium Internacional, París-Tours, Tour del Porvenir, además del rally París-Dakar. También son propietarios de los periódicos 'L'Equipe' y 'Le Parisien', entre otras muchas inversiones.
Laurent Lachaux, director de márketing de ASO, no se atreve a realizar todavía una valoración de los resultados de este año, pero
no deja ninguna duda de que los organizadores no pierden dinero. Buena parte de esos 100 millones de euros llegan a sus arcas de los derechos de televisión. Un total de 80 cadenas de televisión ofrecen la carrera, de las que 51 lo hacen en directo.
A Estados Unidos hace años que llegaban las imágenes -los triunfos de Lance Armstrong ayudaron mucho-, al igual que a Australia. Por primera vez el Tour ha llegado a Dubai en 2007, con una retransmisión en árabe. Las audiencias han sido superiores a las de 2006 y en el apartado publicitario el Tour no ha tenido ninguna deserción para la televisión francesa.
Conocimiento de marca
Ha conseguido que la prueba haya dejado de ser algo deportivo para convertirse en un acontecimiento social, lo que hace superar cualquier tipo de problema. Es un patrimonio de Francia, que se vuelca con la carrera, y que siempre ha tenido el apoyo de los poderes políticos. No hay más que ver la presencia de Nicolás Sarkozy durante la ronda.
Esa es, precisamente, la única forma de entender que se mantengan todas las audiencias, todas las firmas comerciales a las que de momento no afectan los temas de dopaje. Queda por ver si lo harán en el futuro, pero, por el momento, la maquinaria económica del Tour se mantiene. ASO ha abierto su área de negocio a Internet y a la telefonía móvil, donde ya se pueden descargar imágenes del Tour. En tres años han firmado ochenta contratos en esos nuevos campos. Tampoco hay que olvidar lo que pagan las localidades que acogen la salida y la llegada de las etapas, 45.000 y 75.000 euros, respectivamente.
Es un dinero que en la mayoría de los casos termina siendo aportado por entes públicos y alguna vez por empresas privadas. La caravana publicitaria, presenciada a lo largo de todo el Tour por entre 13 y 15 millones de personas, también supone un buen remanente de dinero. El aumento de firmas interesadas en estar presentes en el Tour asciende a un 20% en los últimos años. Una de las principales empresas que patrocina la ronda gala, Nestlé-Waters, ha conseguido aumentar su conocimiento de marca en un 25% y las ventas desde que empezaron a invertir en el mundo del ciclismo se han multiplicado por cinco.
El Tour lo que no quiere es que todo lo que está pasando últimamente pueda afectarle económicamente. Al final del camino hay una empresa, especial, con muchas connotaciones, pero con un objetivo muy claro: obtener beneficios.







