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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

moda
Antonio Alvarado: «Fui un descarado y aún espero sorprender»
Tras cerrar su taller de costura en 1997, el gran diseñador de la 'Movida' madrileña asegura vivir «más tranquilo» y no echar en falta la ebullición de aquella época
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Antonio Alvarado: «Fui un descarado y aún espero sorprender»
URBANO. Alvarado, con algunos de sus diseños. / EL CORREO
Antonio Alvarado es uno de los diseñadores de moda más aclamados de España. Valenciano de nacimiento y madrileño de adopción, ha sido un incondicional de la Pasarela Cibeles desde sus inicios, en 1984. Aquella década de efervescencia, de mucha 'Movida' y revolución cultural, marcó tanto su carrera como para hacerle generar una tendencia. Sin duda, revolucionó la moda, aunque asegure no ser consciente de ello. En la actualidad, el hombre que vistiera a Pedro Almodóvar, Fabio McNamara y Alaska continúa diseñando, aunque sólo admite encargos «con mucho tiempo de antelación».

-¿Cuándo le picó el 'bichito' de la creación?

-Desde muy pequeño el mundo de la moda me atraía. Me gustaba hacerme pantalones con tejidos de cortinas, vestir a mis amigas y amigos para ir a los autos de choque a bailar.

-De no haberlo conseguido, ¿a qué se habría dedicado?

-No lo sé realmente, pero seguro que a la pintura, los grabados, la decoración y el escaparatismo.

-Al margen del diseño, ¿en qué otra cosa es realmente bueno?

-En la cocina.

-¿De veras?

-Sí. Tampoco se me da mal criticar por criticar y me dicen que soy bueno en otras cosas, pero son más íntimas (risas).

-¿Para qué tipo de mujer diseña?

-Para la que tiene personalidad serena y buen gusto pero no es aburrida.

-¿Y en el caso de los hombres?

-Para los que saben lo que llevan y no les gustan las estridencias. Los que no son consumidores compulsivos de productos con marcas externas y aprecian un buen corte y un buen tejido por encima de todo.

En el mercadillo

-¿Ha ido recientemente a algún mercadillo de ropa?

-(Risas) Siempre lo pienso, pero no lo hago desde hace siete años, en uno de mis viajes a Berlín.

-¿Y cómo le fue?

-¿Precioso! Me vine cargado.

-¿Qué ropa elige para usted?

-Por lo general, de colores oscuros, trajes y jeans. Es fundamental estar cómodo y acorde con la necesidad del momento. No me gusta sentirme fuera de contexto, pero no siempre acierto.

-Como en los ochenta, cuando revolucionó los esquemas...

-No soy consciente de que revolucionara la moda de ninguna época, simplemente veníamos de un momento de tedio y aburrimiento y yo fui un descarado con muchas ganas de sacar la moda de sus casillas, lo mismo que las pasarelas tan convencionales que se mostraban en España.

-¿Ya lo hemos visto todo?

-Las necesidades de cambio son otras y para otro público, pero todavía espero sorprender, aunque no se cuándo ni con qué.

-¿Añora algo de aquella época?

-La espontaneidad y el hacer las cosas por hacerlas; es algo que nunca más se volverá a repetir. Ahora el mercantilismo y la promoción superan cualquier producto, tenga o no tenga contenido. Sin embargo, creo que disfruté lo suficiente y sobradamente como para no tener mono de nada.

-¿Sigue vistiendo a Pedro Almodóvar?

-Cerré mi taller de costura en el año 97 y, desde ese momento, vivo mucho más tranquilo. Yo he cambiado en mi forma de trabajar y él en su forma de vestir, a pesar de mantener nuestra mistad. Ahora sólo admito encargos con mucho tiempo de antelación.

-¿De cuánto estamos hablando?

-Un mínimo de tres meses. Y el precio dependerá del tejido.

-¿Qué opina sobre el control de tallas en Cibeles?

-Nunca he tenido problemas con las tallas de las modelos, ni antes ni ahora. Siempre he realizado el muestrario en una 38 y no falla.

-¿Una 38? ¿Por qué las prefiere delgadas?

-Cada cual tiene sus manías. A mí me gusta que no tengan mucho pecho ni caderas anchas, y que midan 1,80, con lo cual siempre se verán delgadas.

-¿Existe alguna textura que realmente aborrezca?

-El lino y cualquier prenda mal cortada.

-¿Qué tiene de malo el lino?

-Nada. Como materia, me gusta únicamente para ropa de casa, como sábanas y batines.

-¿Ha hecho ropa para su familia?

-Sólo un vestido y un abrigo para mi madre, y me negué hacerle el traje de novia a mi prima.

-¿Qué crueldad! ¿Por qué se negó?

-Mis diseños son más urbanos que ceremoniosos y sólo he realizado tres vestidos de novia en mi vida.
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