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Mundo

gastigado por los votantes
Japón afronta una grave crisis ante la derrota del Gobierno en las legislativas
Los votantes castigan al primer ministro, Shinzo Abe, por los últimos casos de corrupción y las constantes meteduras de pata del Ejecutivo
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Japón afronta una grave crisis ante la derrota del Gobierno en las legislativas
SHINZO ABE, contrariado tras la abultada derrota. / AP
Grave crisis política en Japón, donde el Gobierno del primer ministro, Shinzo Abe, sufrió ayer una abultada derrota en las elecciones a la Cámara Alta de la Dieta, el Parlamento nipón.

Según los primeros resultados dados a conocer por la televisión NHK, la coalición en el poder, formada por el Partido Liberal Democrático (PLD) y el grupo de inspiración budista Nuevo Komeito, habría obtenido 42 de los 121 escaños del Senado que se renovaban en estos comicios. Mientras el PLD perdía más de 30 diputados, el opositor Partido Demócrata de Japón (PJD) habría doblado sus 31 asientos actuales hasta situarse en la frontera de los 60 escaños.

Aunque la coalición gobernante sigue ostentando la mayoría en la Cámara Baja, que es la que designa al primer ministro, estos resultados suponen un fuerte varapalo para el Gabinete que dirige Abe, que ascendió al cargo en septiembre del año pasado y ha dilapidado en poco tiempo la ventaja electoral que le dejó su antecesor, el popular Junichiro Koizumi.

Este carismático político, famoso por su leonina cabellera canosa, barrió en las elecciones celebradas en 2005, pero dejó el puesto justo un año después al concluir su mandato al frente del PLD. Desde entonces, la gestión de su sucesor, Shinzo Abe, se ha caracterizado por una sucesión de escándalos y meteduras de pata que han hundido el nivel de aceptación del Gobierno hasta un raquítico 30%.

Los problemas para Abe empezaron en diciembre, cuando el ministro para la Reforma Administrativa, Genichiro Sata, se vio obligado a dimitir tras verse envuelto en un presunto caso de malversación de fondos públicos. Poco después, nuevos episodios de corrupción salpicaron a otros dos asesores gubernamentales y, en mayo, el ministro de Agricultura, Toshikatsu Matsuoka, se suicidó horas antes de declarar ante un comité parlamentario que investigaba sus excesivos gastos oficiales. Para terminar, el titular de Defensa, Fumio Kyuma, dimitió el mes pasado debido a la polémica que había generado al decir que las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial eran «inevitables».

A la hora de acudir a las urnas, el electorado tampoco se ha olvidado del reciente y monumental error de la Hacienda Pública, que ha perdido los registros informáticos de 50 millones de contribuyentes que podrían quedarse sin sus respectivas pensiones de jubilación al no constar que hayan cotizado durante su vida laboral.

Mientras tanto, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, se ha esforzado más por reformar los principios de la Constitución e impulsar los valores tradicionales y nacionales en la educación que por mejorar la vida de los ciudadanos y mitigar los cada vez mayores desequilibrios sociales.

Por ese motivo, Ichiro Ozawa, un veterano político que dejó el PLD hace 14 años y ahora dirige el opositor PDJ, ha obtenido un gran éxito en las ciudades y en el mundo rural, bastión tradicional del grupo gobernante, con un discurso social basado en las ayudas a los más débiles y a los campesinos.

Una prueba

«Toda elección nacional es una prueba para la credibilidad del Gobierno, así que deberían entender que la respuesta de la gente ha sido negativa», advirtió Yukio Hatoyama, uno de los responsables del PDJ, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters. Y es que Ichiro Ozawa no pudo celebrar la victoria porque, debido a sus problemas de corazón, sus médicos le habían recomendado descansar un par de días para recuperarse de la fatiga de la campaña.

Una vez que recobre fuerzas, nadie duda de que volverá a la escena política para poner en un aprieto a Shinzo Abe, que va a tener, a partir de ahora, bastante difícil poder aprobar nuevas leyes con el visto bueno de la Cámara Alta. Se abre, por tanto, una etapa de incertidumbre en el imperio del Sol Naciente que incluso podría provocar la dimisión del primer ministro .

La única certidumbre es el fracaso también de Fujimori que no será senador en Japón al no haber logrado un escaño por el Nuevo Partido de los Ciudadanos. Lo que no le permitirá eludir a la justicia peruana.
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