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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

unión de tubos reunidos y condesa
«La siderurgia moderna es rentable»
Los máximos responsables de Tubos Reunidos y Condesa confirman su decisión de «seguir creciendo» tras la fusión de las dos compañías Es uno de los acuerdos industriales más relevantes de la última década
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«La siderurgia moderna es rentable»
EMPRESARIOS. Pedro Abásolo, a la izquierda, Luis Uribarren y Javier Deniz conversan durante el encuentro. / MITXEL ATRIO
Ellos han pilotado durante algo más de seis meses una discreta negociación, que ha culminado la pasada semana con un acuerdo de fusión trascendente para la industria vasca. Uno de los más importantes de la última década en el País Vasco. Dos empresas alavesas, Tubos Reunidos, una firma centenaria dedicada a la fabricación de tubos sin soldadura, y Condesa, un grupo familiar especialista también en la producción de tubos -aunque en este caso soldados-, han decidido 'casarse' para crecer y abordar, ahora juntos, un plan de expansión. Pedro Abásolo, presidente de Tubos Reunidos; Javier Déniz, consejero delegado de esta compañía, y Luis Uribarren, presidente de Condesa, aseguran que la unión es buena pero que lo más importante será lo que sean capaces de generar a partir de ahora.

«Después de absorber las factorías que habíamos comprado a Arcelor -recuerda Luis Uribarren- nos preguntamos ¿y ahora qué? Sabíamos que queríamos crecer. De ahí nuestra entrada en el accionariado de Tubacex. Pero la fusión con esta empresa era más complicada. Tiene otra visión. Estaba claro que queríamos crecer hacia productos de mayor valor añadido que los nuestros y también que para abordar la expansión geográfica necesitábamos reforzar el músculo financiero». Ambas cosas, asegura, las han encontrado en Tubos Reunidos, además de un grupo de accionistas de referencia que se ha sentido seducidos por la operación industrial.

Objetivo, crecer

Tubos Reunidos también quería crecer, aunque la imagen pública de la compañía, recuerda Javier Déniz, «estaba asociada a un cartel de 'se vende'», después de que un grupo de accionistas de referencia, entre ellos el BBVA, hubiesen reconocido que estaban dispuestos a analizar diversas opciones, entre ellas la venta y transmisión de las acciones. «Aunque fabricamos productos diferentes -reconoce Abásolo- hay muchas áreas en las que resultamos complementarios. Especialmente en la actividad comercial».

Frente a la tesis de que éste es un sector maduro, los tres coinciden en asegurar que «la siderurgia ha cambiado mucho en los últimos años. Ya no tiene el valor estratégico que tenía en el pasado y que parecía obligar a todos los países a tener sus propias fábricas, aunque fuesen poco rentables. Hoy, la siderurgia moderna es rentable y las empresas del sector que no lo son, es que ni siquiera son empresas». El caso de Tubos Reunidos es un buen ejemplo de la evolución. «La empresa -apunta Abásolo- se parece muy poco a la de hace una década, gracias a que la compañía, con el impulso de sus accionistas, ha invertido en sus instalaciones prácticamente todo lo que ha ganado durante estos años». En su caso, el desarrollo mundial del sector de la energía -uno de los principales clientes del mercado de tubos-, y en especial en los países en vías de desarrollo, ha supuesto un impulso determinante para su actividad.

Son conscientes de haber coincidido con «la voluntad decidida del Gobierno vasco de apoyar la creación de grandes empresas», al tiempo que sostienen que la compañía resultante mantendrá su centro de decisión en el País Vasco. Pero también lo son de que, en cierta medida, les toca remar contracorriente. La 'propaganda oficial' en el País Vasco ha construido, a fuerza de repetirlo durante años, una imagen cuando menos incompleta: esa que adjudica a las pequeñas empresas el papel protagonista del entramado industrial de Euskadi, olvidando en gran parte que éstas siempre van a remolque de otras más grandes.

Tubacex, al fondo

Son prudentes respecto al futuro y los próximos meses los dedicarán a consolidar la fusión que acaban de esbozar y que todavía tiene importantes incógnitas legales, en especial derivadas de la regulación de Opas en el mercado bursátil. El esquema accionarial definitivo va a depender de esta normativa y todo parece indicar que no podrán integrarse en Tubos la totalidad de las acciones de Condesa y que la familia Iribecampos tendrá que conformarse con controlar el 29,9% de la sociedad. A partir de ahí, campo abierto para seguir una estrategia contundente: «seguir creciendo».

La empresa tendrá una importante participación en Tubacex, el 18% de su capital social, lo que la convierte en el principal accionista de esta otra compañía con la que al menos coincide en dos cuestiones importantes: su sede social en Álava y la fabricación de tubos, aunque en el caso de esta última compañía sean inoxidables. Abasolo, Uribarren y Déniz reconocen que ahí existe una opción de futuro -la hipotética fusión de Tubos Reunidos y Tubacex es ya un viejo tópico- pero también que «hay muchas más. Las vamos a estudiar todas y optaremos por la que creamos que es más atractiva».
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