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Cultura

FILMOGRAFÍA
Una obra jalonada de obsesiones
El prolífico creador sueco es responsable de varias obras maestras del cine en las que afloran una y otra vez las mismas preocupaciones existenciales
30.07.07 - 15:14 -
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Una obra jalonada de obsesiones
Uno de los fotogramas más célebres de 'El séptimo sello'.
Con menos de 20 años de edad, Ingmar Bergman se instaló en Estocolmo, donde comenzó su trayectoria en el mundo del teatro, un género del que nunca se apartó, hasta el punto de que entre 1963 y 1966 dirigió el Real Teatro Dramático de Estocolmo. Tras retirarse del cine, Bergman regresó en ocasiones al mismo Teatro Dramático para representar obras de Shakespeare, Ibsen y Strindberg, entre otros autores.

En 1945 la Svensk Filmindustri le ofreció la posibilidad de dirigir su primera película, Crisis, en la que ya se atisbaba su costumbre de sublimar sus propias obsesiones personales en un personaje. Su interés por la contradicción entre las aspiraciones del ser humano y su entorno se reflejaría plenamente después en la obra que supuso su consagración artística,Prisión.

A medida que iba madurando, la obra de Bergman empezó a reflejar la influencia de los dramaturgos Henrik Ibsen y August Strindberg, en particular en su obsesión por estudiar, con una fuerte carga dramática e íntima, el alma del ser humano. En los años cincuenta, tras varias películas en las que Bergman hizo su particular tributo al amor y al verano sueco con películas como Juegos de verano (1950) y Un verano con Monika(1952), el director se lanzó a una carrera en la que primaron su obsesión por el sentido de la vida, la relación con Dios, la dicotomía entre el bien y el mal y, en medio de ello, una visión irónica sobre la vida en pareja.

En 1955 rodó Sonrisas de una noche de verano, por la que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de ese año. En 1956 obtuvo un éxito clamoroso conEl séptimo sello (1956), protagonizado por Max Von Sydow, que también obtuvo el Premio Especial del Jurado de Cannes y que contaba la historia de un caballero sueco del siglo XIV que, a su regreso de las Cruzadas y obsesionado por obtener respuestas sobre la vida, la muerte y la existencia de Dios, decide retar a la Muerte a una partida de ajedrez.

La muerte y la religión, entre sus grandes obsesiones

En Fresas salvajes (1957) Bergman trató el tema de la vejez; en En el umbral de la vida (1957) se acercó a la maternidad y en El manantial de la doncella(1959), basada en una balada sueca del siglo XIII, narró la venganza de una familia tras el asesinato y violación de su hija.

Tras ajustar cuentas con su educación religiosa con las películasComo en un espejo(1961),Los comulgantes (1962) y El silencio (1963), en 1966 rodó Persona (1966), en la que se aprecia una clara influencia del psicoanálisis y de la psicología analítica de Carl Gustav Jung. En aquella época empezó a vivir en la isla de Faro, junto a la actriz noruega Liv Ullman, protagonista del filme.

En 1976 Bergman trasladó su residencia a Munich, en el sur de Alemania, a causa de un escándalo fiscal. En la ciudad alemana, el cineasta sueco dirigió El huevo de la serpiente (1977), una película en la que reconstruyó el Berlín de la posguerra. En 1978 rodó Sonata de otoño, protagonizada por Liv Ullman, sobre las relaciones entre una pianista y sus dos hijas.

En 1982 el director dirigió Fanny y Alexander, que anunció que sería su última película, aunque posteriormente colaboró como guionista en otras obras. En esta película reunió gran parte de sus obesiones, como el mundo del cine, el temor a la religión, el universo femenino y la muerte. El protagonista, un niño de doce años, y el contexto, una familia de Upsala a principios del siglo XX, no dejaban lugar a dudas sobre el componente autobiográfico de la obra.

Tras esta última cinta, premiada con cuatro Oscar (película en lengua no inglesa, fotografía, decorados y vestuario), Bergman puso fin a la realización para la gran pantalla e inició un ciclo de telefilmes, como Después del ensayo (1984), Los dos bienaventurados (1986) o En presencia de un payaso(1997).

Sus últimos pasos

Sus guiones posteriores fueron llevados al cine por otros realizadores. Fue el caso del danés Bille August (Las mejores intenciones-1990, Palma de Oro de Cannes en 1992), de su hijo Daniel Bergman (Niños del domingo-1992) y de su actriz favorita y ex compañera sentimental Liv Ullman (Confesiones privadas-1996, Infiel-2000 y Saraband-2003). Su última obra para televisión fue como guionista de Bergmanova sonata en 2005.

En 2004 la televisión sueca SVT emitió un documental de 180 minutos, a cargo de la periodista Marie Nyreroed, sobre la vida y obra de Bergman en su retiro en la isla de Faro. El 18 de julio siguiente Bergman hizo un último relato público, de hora y media, sobre su vida personal y artística en un programa en directo de la Radio Nacional de Suecia.

Entre otras distinciones Bergman está en posesión de los Premios Erasmus (1965), Internacional de Teatro Luigi Pirandello (1971) y Goethe (1976), la Medalla de Oro de la Academia Sueca (1977), el título de Comendador de la Legión de Honor francesa (1985) y la Palma de Oro a su carrera del Festival de Cannes (1997).

Es autor de sus memorias, tituladas La linterna mágica (1987), y de los libros Imágenes (1990), el autobiográfico La buena voluntad (1991), la novela El quinto acto (1994) y Conversaciones privadas (1996).
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