
Catedráticos e historiadores como Julio Anguita, Francisco Sosa Wagner, Xavier Pericat, Amando de Miguel y Mikel Azurmendi, entre otros, hablarán sobre ello. El curso, que se celebrará del 3 al 17 de agosto en la Casa de Cultura Doctor Velasco, de Laredo, está dirigido por el escritor e integrante del Foro de Ermua Iñaki Ezkerra.
-¿Cuál es la propuesta de estos cursos?
-La propuesta y el objetivo de 'España como concepto progresista' es combatir un tópico que está en lo más superficial del debate político, como es identificar y asociar siempre a la unidad de España con lo reaccionario, con el franquismo, con la derecha menos democrática. La unidad nacional ha estado presente en el liberalismo o Ilustración española y en todo proyecto que ha habido progresista de España, contando con las dos repúblicas y las Cortes de Cádiz de 1812.
-Y usted ¿cómo define a España?
-Sin entrar en posiciones, creo que España es una gran nación sin duda alguna. Una nación moderna que ha cumplido con todas las asignaturas pendientes que tenía y que ha pasado momentos malos, que ha tenido mala suerte histórica sobre todo en la época contemporánea; éste es el momento de recoger los frutos de esas asignaturas aprobadas y cumplidas.
-¿Hay prejuicios o una connotacción devaluada de la palabra progresista?
-Yo he querido utilizar esta palabra para provocar. Va a ser rechazada por los que dicen ser progresistas y por los que defienden la unidad de España pero odian la palabra progresista, porque les remite a un cliché. Yo reivindico esta palabra y no soy como otra gente que dice que no se puede hablar de izquierdas o de derechas. Hay que hablar de izquierdas y derechas aunque sólo sea como una referencia del debate, porque el lenguaje es limitado.
-¿Se trata de reivindicar un concepto total como el de España como una nación?
-La unidad de España es un concepto que es inherente al progreso. El de la España más liberal que se reveló contra Francia y que rechazó a alguien como Napoleón, que llevaba la etiqueta de liberal, pero era un tirano.
-Y en todo esto, ¿dónde entran las autonomías?
-Se entienden como un esfuerzo que se hace desde el planteamiento democrático liberal por atender demandas que tienen mucho de reaccionario. Este sistema tiene una grandeza: que es ser capaz de ser flexible. Hay un centralismo que es nefasto, no deseable; pero los nacionalismos no son autonomistas, sino que quieren aprovechar esta 'autonomía' como un peldaño para la independencia.
-¿Es usted es un 'autonomista'?
-Yo sí soy autonomista. El que no lo es es el del PNV, que quiere la autonomía para luego llegar a otra cosa. Por eso digo que el concepto de progresismo corresponde a una España unida e igualitaria, donde nadie tenga mas privilegios, donde todos puedan desarrollar sus potencialidades sin pisar al otro, en donde ningún apellido sea mejor que otro o en donde el lehendakari no crea que pueda estar sobre la ley.
-¿Hay puntos de encuentro de los nacionalistas vascos con los nacionalistas españoles?
-Hay un problema cronológico. Hay distancias ideológicas en donde no nos encontraremos porque no hay posibilidad. Hay gente que te dice 'cómo yo voy a a pensar así si mi familia es nacionalista...' Parece que muchos en el País Vasco creen que la ideología es genética: si tus padres hacen una cosa, tú tienes que hacer la misma... Además, hay que recordar que Franco tenía más ministros vascos que Zapatero.
-¿Es el verano el mejor momento para plantear estos temas?
-El verano es buen tiempo y se procura que la gente saque sus propias conclusiones.






