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MIKEL HERRERO, JUGADOR DE FÚTBOL EN ISLANDIA Y ESTADOS UNIDOS
«Si me llamase el Athletic, haría las maletas volando»
Fue a Alabama a aprender inglés y ahora juega en dos equipos de países distintos
29.07.07 -
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«Si me llamase el Athletic, haría las maletas volando»
ENCARANDO. Mikel ya ha demostrado sus cualidades en Islandia.
C Cambiar de residencia una vez al año estresa. Pero hacerlo en dos ocasiones... Que se lo pregunten a Mikel Herrero. Aunque este joven de 24 años, ex jugador de las categorías inferiores del Athletic y natural de Las Arenas, ya está más que habituado. Lo hace de Estados Unidos a Islandia y viceversa. Pero su vida de nómada arrancó en Madrid. Allí estudiaba Educación Física cuando descubrió la necesidad de potenciar su inglés. La Universidad de Montgomery, en Alabama, fue el destino elegido.

Durante el primer año se centró exclusivamente en aprender el idioma, pero luego le ofrecieron una beca deportiva. «Gracias a ella puedo estudiar una carrera y, a la vez, practicar fútbol». En Montgomery tenía dos opciones: continuar con sus estudios iniciados en España o aventurarse en algo nuevo. Optó por probar con la Psicología.

Así empezó a jugar en el equipo de la Universidad. Después, hizo amistad con unos islandeses, que le invitaron a irse en verano a jugar a su país. Ni se lo pensó. Primero fue con el Njardvik y ahora con el Álftaness, de Reykjavík.

Después de casi dos temporadas, Mikel se ha habituado a jugar en dos equipos a la vez en un mismo año. Pero lo de dar patadas a un balón en la Tercera División islandesa tiene su dificultad. «Jugar aquí es distinto a hacerlo en casa». Las condiciones climatológicas y la orografía del país se imponen. «El segundo encuentro que disputé aquí fue el peor que yo recuerdo en toda mi vida. Llovía, apenas había dos grados de temperatura y un viento insoportable en un pueblo en el que no había montañas ni nada. Era complicado hasta chutar el balón». El fútbol islandés es más físico, tosco. Pese a todo, Mikel ha descubierto buenos jugadores. Y también el gran apoyo que algunas instituciones ofrecen a los deportistas. El equipo del Álftaness tiene un convenio con el Ayuntamiento de la ciudad por el que Mikel y sus compañeros pueden hacer tareas para el municipio y llevarse un dinerillo extra. Unos 1.900 euros mensuales. «Nada mal». Pero la vida en Islandia está cara. «Ahorro casi todo para gastarlo en Alabama, dónde todo está más barato. Aquí la compra de una semana cuesta unos 200 euros. ¿Y ya no digamos las copas que te tomas el fin de semana!».

Rojiblanco en el 'exilio'

Sus colores cambian del azul celeste al azul marino, según el momento del año. Sin embargo, el rojiblanco lo lleva muy dentro los doce meses. Y como en Alabama es muy difícil ver un encuentro del Athletic, Mikel escucha las jornadas ligueras por Internet. «A veces me ponía tan nervioso que apagaba el ordenador y prefería enterarme del resultado al día siguiente. Recuerdo el partido del 5-4 contra el Rácing. Fue horrible. Ese día pensé que nos íbamos para Segunda», recuerda. «A ver si la próxima temporada me dan más alegrías», confía Mikel. Y todos.
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