«No hay secretos. Lo importante es que sea un buen producto», explicaba el maestro de ceremonias, con la carne aderezada con ajo sobre el asador. «También el corte del carnicero es imprescindible», acentuaba satisfecho ante la calidad del 'material', que desde hace ya unos cuantos años adquiere en el establecimiento que Félix Pinilla regenta junto al txoko. Allí fue donde se degustaron este viernes a mediodía las sabrosas chuletas.
El toque de sal gorda dejó lista la carne para salir a la mesa. «Qué pinta tienen, ¿eh? Están en su punto», elogiaba antes de hincarles el diente Ieneko, el hijo del carnicero, que también fue invitado al banquete, al igual que su padre, Javier Uriarte, Olga Galdós y Mari Carmen Bellón. Aunque unos las preferían más hechas que otros, todos coincidían en que estaban buenísimas y comentaban entre risas: «¿No saben lo que se pierden los vegetarianos!».








