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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Política

JAVIER MADRAZO, COORDINADOR GENERAL DE EZKER BATUA Y CONSEJERO DE VIVIENDA
«Si hubiéramos querido, ahora tendríamos un poder institucional inmenso»
«No aceptamos lecciones, nos han ofrecido el oro y el moro y lo hemos rechazado», subraya Replica a Ibarretxe que fuera del tripartito «hace frío para todos»
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«Si hubiéramos querido, ahora tendríamos un poder institucional inmenso»
TARDE DE SÁBADO. El consejero Javier Madrazo atraviesa una carretera en el centro de Bilbao. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Borrón y cuenta nueva. Dos días después del terremoto político que provocó la decisión de Ezker Batua de votar a favor de la investidura del socialista Txarli Prieto en las Juntas alavesas pese a haber comprometido su respaldo al PNV, su líder, Javier Madrazo, dice querer huir de «polémicas» y se esfuerza en «cerrar heridas». Tras la inédita advertencia del lehendakari Ibarretxe al socio menor de su Gabinete -fuera del tripartito «hace mucho viento y frío», avisó-, Madrazo logra finalmente hacer un hueco para la entrevista casi con un pie ya en su destino de vacaciones. Evita rigurosamente arremeter contra el PNV, a quien poco antes le ha afeado su «prepotencia y chulería». Y se defiende de la avalancha de reproches que le ha llovido desde las filas jeltzales con un argumento: si EB quisiera erosionar el tripartito y acumular poder, se habría subido al carro de las «indescriptibles» ofertas que ha recibido de los socialistas. Pero siempre ha actuado con la vista puesta, dice, «en lo que era mejor» para la entente que mantiene con PNV y EA.

-¿Hace viento y frío fuera del tripartito?

-Sí, pero para todos. Para PNV, para EA y para EB. Por eso la apuesta de todos nosotros es fortalecer el tripartito, por encima de las dificultades que ha habido desde el 27-M.

-El PNV no opina que esté usted por la labor. Más bien cree que prefiere dinamitarlo desde dentro.

-No quiero alimentar polémicas. Una vez acabado el proceso de constitución de ayuntamientos y diputaciones, toca mirar hacia el futuro. Seguro que desde la óptica de cada fuerza política hay reproches que trasladar a las demás -nosotros por supuesto los tenemos- porque el proceso ha sido largo, y antes de Álava han estado Vizcaya y Guipúzcoa, y antes de eso las conversaciones políticas en el llamado proceso de paz, que se plantearon en clave de exclusión de determinadas fuerzas. Agravios tenemos todos, pero es momento de pasar página. Hay que cerrar heridas.

-Pero la imagen del tripartito ha quedado seriamente 'tocada'.

-El auténtico test es el pleno de septiembre, y espero que de ahí el tripartito salga fortalecido y consolidado. Estoy convencido de que va a recibir un impulso y va a dar un salto hacia delante en el liderazgo de este país. Porque a los ciudadanos no les preocupan nuestras cuitas, sino que resolvamos sus problemas y demos respuesta a tres retos importantísimos sobre la mesa: la paz, la normalización política y la justicia social.

-Quien les hizo la advertencia pública fue el lehendakari Ibarretxe. ¿No se le estará agotando la paciencia?

-No Seguramente EB es la fuerza que más damnificada se puede sentir por el proceso de constitución de las instituciones. Pero hemos actuado con mucha responsabilidad. En Guipúzcoa teníamos un cheque en blanco del PSE para la obtención de cuatro departamentos a elegir y un folio en blanco para llegar a acuerdos programáticos en los grandes proyectos. Y en ese caso no miramos el interés particular. No hemos actuado nunca pensando en nuestros propios intereses, sino siempre en los intereses generales y en lo mejor para el tripartito. EB siempre trabajará por garantizar la estabilidad y la fortaleza del tripartito. Así lo hemos hecho siempre.

-¿Y de verdad cree que la mejor manera de apuntalar el tripartito es votar a Txarli Prieto?

-Si a alguien se debe el mérito de haber impedido el paso del PP al Gobierno de la Diputación alavesa es a EB, en la medida en que evitamos que socialistas y populares pudieran entenderse y buscar acuerdos. Es positivo que se supere esa etapa frentista. Y además, apostamos por un acuerdo entre el tripartito y el PSE, porque es el único territorio en el que el tripartito no era suficiente para dar estabilidad. Dimos nuestro aval a Agirre precisamente para que liderara ese acuerdo. Visto que no se consiguió, dijimos que apoyaríamos la candidatura con la que tuviéramos más coincidencias programáticas. Una vez constatado con el anuncio de ANV que la elección de Agirre estaba asegurada, nos pareció adecuado, por coherencia, votar a Prieto, con quien habíamos alcanzado un principio de acuerdo.

Conectar con la sociedad

-Entenderá que se le enfaden los socios.

-Insisto: EB es quien tiene más motivos para el agravio, porque en Vizcaya y en Guipúzcoa era posible el tripartito y no ha salido, y no por falta de voluntad nuestra. Pero, de verdad, ya no tiene sentido alimentar polémicas, porque lo que la ciudadanía reclama son espacios de acuerdo, unidad y consenso. Ésa es la nueva fase que se abre. Sé también que hay mucho interés en romper el tripartito por parte de agentes externos: agentes políticos, económicos, poderes fácticos pero no lo van a conseguir. Porque el tripartito, pese a que pueda parecer lo contrario, goza de buena salud. Se sustenta en dos pilares, el proyecto y la voluntad de sus componentes, y ambos están garantizados.

-Pues más bien parece que sus peores enemigos estén dentro.

-Todos hemos cometido errores y debemos ser autocríticos, pero cuando nos ha apretado el zapato hemos sabido mirar hacia delante. Hay una voluntad clara de fortalecer el tripartito por parte de los socios. Quienes pensaban que no levantaría cabeza se van a quedar con las ganas. De los problemas de estos dos meses, el tripartito va a salir fortalecido porque han generado una reflexión y estamos todos convencidos de que es un espacio necesario para el país y para las tres fuerzas que lo componemos. Por eso digo que fuera hace viento y frío para los tres, y también para la sociedad vasca. Es la mejor fórmula de gobierno para Euskadi.

-¿Aunque el compañero de viaje piense de uno que es un «desleal» y un «desertor»? Eso lo ha dicho Xabier Agirre.

-Hay cosas que se dicen al calor de un debate y luego, más sereno, uno se arrepiente. Estoy seguro de que algunos se arrepentirán de haber dicho alguna cosas, porque son injustas. Ahora toca reforzar la credibilidad de los partidos, que ha quedado seriamente dañada. Hay que recuperar la confianza de los ciudadanos y conectar de nuevo con la sociedad.

-Perdone, pero usted mismo ha acusado al PNV hace unas horas de actuar con «chulería y prepotencia». ¿Ha cambiado de idea?

-Bueno Insisto en que no hay que seguir ahondando en cosas que uno haya dicho o que hayan dicho los demás El tiempo de los reproches ya pasó. Igual que sucedió tras las conversaciones de Loyola, y tras la constitución de las diputaciones vizcaína y guipuzcoana, EB miró hacia delante y ahora también.

-De momento, en Álava el PNV les ha cerrado todas las puertas. ¿Aspiran todavía a estar en ese gobierno?

-La iniciativa la tiene que tomar el diputado general. EB trabajará de forma constructiva para garantizar la estabilidad e impulsar las mejores políticas.

-¿No pensará el ciudadano que quieren estar al plato y a las tajadas, que van buscando siempre el sillón?

-No, porque la sociedad vasca es madura. El cauce central es el tripartito, pero en un país plural, como Euskadi, a veces es preciso buscar el acuerdo en algunas instituciones con otras fuerzas políticas, igual que el PNV lo ha hecho con el PSE en Rentería o en Azkoitia.

-¿Le dolió que Ibarretxe les dejara fuera del «eje natural PNV-EA»?

-No hay que sacarlo de contexto, porque también reiteró su apuesta por el tripartito. El lehendakari siempre ha sido gran defensor del espacio de coalición dentro del nacionalismo entre PNV y EA, y en esa clave hay que entenderlo. La propia sociedad está apostando también por el tripartito, porque, excepto en Álava, es la fórmula que suma y que garantiza la gobernabilidad.

-Ya, pero no se ha materializado en ninguna de las tres diputaciones. No estará tan pletórico, ¿no?

-Si no hubiera tripartito, la fórmula de gobierno no sería la que es en Vizcaya y Guipúzcoa. Si esa fórmula de gobierno existe es porque EB lo ha consentido y no ha propiciado otras que aritméticamente eran posibles. Nos ofrecieron el oro y el moro en Guipúzcoa y dijimos que no. En la defensa del tripartito nadie nos puede dar lecciones, y seguiremos a la cabeza como firmes defensores de la fórmula, porque es en la que realmente creemos desde 2001. Es una apuesta de largo recorrido.

-¿Está garantizada hasta 2009?

-Sí, e incluso más allá. Es la mejor expresión del cauce central de esta sociedad porque apuesta por la paz entendida como rechazo a ETA y defensa de los derechos humanos, por la normalización política como reconocimiento del derecho a decidir y por políticas sociales avanzadas. Mientras esos retos estén sobre la mesa, el tripartito tiene sentido.

-Pues a veces se diría que están intentando resituarse por si vienen mal dadas.

-No estamos pensando en resituarnos de cara a ningún escenario de futuro, porque sí así fuese ahora tendríamos un poder institucional inmenso. Y sin embargo hemos permitido que el PNV gobierne en Vizcaya y Guipúzcoa. Hemos tenido oportunidades indescriptibles desde el punto de vista del poder político. Pero hay otras cosas que nos mueven: la defensa de la herramienta más efectiva para afrontar los retos que tenemos por delante.
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